Los medios de comunicación construyen mensajes, transmiten ideologías, defienden intereses. Banalizar la política, el lugar de la mujer, quitarle sentido a los actos de la democracia es una trampa sin salida que está al servicio del menosprecio y la descalificación de la política publica. Pareciera que a las corporaciones mediáticas algo les está molestando y se desvían rápidamente, sin sutileza alguna. En lugar de enriquecer la cultura política del pueblo con informaciones valiosas y relevantes, que den cuenta de los logros alcanzados por la sociedad tucumana (basta ver quienes eran sus representantes 10 años atrás), de los desafíos venideros y de las deudas pendientes, prefieren obturar el pensamiento político. A propósito de las legisladoras y funcionarias, no hay otras cosas para decir? Son mujeres en política, hay algo allí para recuperar o para demandar? Cierto es que la situación de las mujeres en la Argentina, sobre todo de las más jóvenes o de las más pobres, merece un tratamiento especial. Se necesitan políticas públicas que achiquen la brecha de las desigualdades de género, pero pereciera ser que esto no es motivo de análisis del matutino tucumano. Sin duda alguna la nota ofende y degrada, estigmatiza el rol femenino y lo que es más serio aún, desemboca directamente en el desprecio de la política. Los comentarios posteriores de los lectores son una muestra de ello. Ojalá sirvan estas reflexiones para hacer circular otra mirada
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