
Fragmentos.
“Si uno piensa no solamente en los jóvenes de aquella etapa, si uno piensa en los jóvenes que construyeron aquel 25 de Mayo de 1810, y los que vinieron más tarde a lo largo de toda la historia del campo nacional y popular podrá observar que eran siempre jóvenes que se incorporaban a luchar contra algo porque había algo que los oprimía: o era el yugo colonial o eran las dictaduras las que no dejaban expresarse al pueblo. Por primera vez ustedes –generación del Bicentenario– se están incorporando a la política no contra alguien, sino por alguien, por una historia, por la Argentina por seguir mejorando las cosas. Ustedes no tienen idea –porque son muy jóvenes– mis compañeros, muchos de ellos que compartimos también años de militancias me van a entender. Pero quiero que sepan que ustedes tienen la inmensa oportunidad histórica de participar en la construcción de un país diferente; de un país en el que no vienen a luchar contra alguien, sino que por algo; en un país donde es posible volver a soñar y donde con alegría y no con dolor, en donde con amor y no con odio, queremos convocar a toda la sociedad. […] Hoy estamos construyendo con un profundo amor por las cosas logradas y con una gran demanda por profundizar esos cambios para que puedan llegar a todos los argentinos. No, no hay que darle gracias ni a mí ni a él porque hay otra cosa que tenemos que hacer, más importante todavía… Ese es el gran desafío que tenemos hoy los argentinos y que tienen los jóvenes: cómo hacer para que tanta lucha no sea en vano, cómo hacer para homenajearlo, cómo hacer para que su presencia sea definitiva y la de tantos otros. Construir sobre las coincidencias, aprender a construir los argentinos y sobre todo los jóvenes no sobre las diferencias”.
Cristina Fernández, Palabras de la Presidenta en Huracán, 11/03/11
“La derecha –démosle el nombre que se merece- hace política territorial y publicitaria, bajo el argumento de que no es política. Trabaja en los barrios, hace obra, distribuye recursos, y contrata estrategas publicitarios, para que todo eso transcurra con las formas de una inocente fiesta familiar. Es decir, hace política colocándola bajo el signo de la despolitización, acentuando y habilitando las aristas reaccionarias del sentido común y poniendo para su provecho la destrucción de las conciencias libres que día a día emprende la industria del espectáculo. Y todo eso en nombre del fin de las ideologías y de un discurso de la feliz reconciliación. […] entonces de lo que se trata es de combatir la despolitización con más política, más prácticas en los barrios, más vínculos sostenidos entre grupos culturales y artísticos, más militancia. Más políticas desplegadas durante los cuatro años –y no ante la inminencia de las elecciones-, más acuerdos sustentados con fuerzas democráticas porque si esta derecha vence ni los muertos estarán a salvo. Aunque no se atreva, todavía, a mostrar todas sus cartas. […] Ante esa elección lo único que podemos hacer es interpelar la conciencia de nuestros ciudadanos ante el peligro y decirles, desde lo más profundo del saber de los errores que compartimos, que nuestra ciudad y el futuro común están en riesgo”.
María Pía López, “En riesgo”, ensayista, docente de la UBA, 18/07/11
"Lo que hace que una hambruna se convierta en un desastre político para el gobierno es el alcance de la razón publica, que moviliza y carga de energía a una amplia proporción del público en general para protestar y clamar contra el gobierno «insensible» y tratar de derrocarlo. La discusión pública sobre la naturaleza de la calamidad puede hacer de la suerte de las víctimas un formidable tema político con bastas consecuencias sobre el clima de cobertura mediática y discusión pública, y en definitiva sobre la participación electoral de una mayoría potencial. Uno de los logros de la democracia es su capacidad de hacer que la gente se interese, a través de la discusión pública en las peripecias de los demás y comprenda mejor las vidas ajenas"
Amartya Sen (economista indio, Premio Nobel de Economía): La idea de la justicia, 2011.
“Este cambio subjetivo –recostado sobre cambios objetivos- presenta en la ciudad de Buenos Aires características particulares. Automóviles, gastronomía, equipamientos domésticos, inclusión en general. El consumo situó en estos años la idiosincracia de la Ciudad en otra dimensión, bien lejos de la recesión económica de hace una década y con otra imagen; aquellos agregados colectivos originales o el clima político de diciembre del 2001 se transformaron: ahora hay faltantes de…¡blackberry! Lo que se dio en la ciudad de Buenos Aires, con el consumo como vector de la integración, fue una (re)socialización desde el mercado, a diferencia de otras regiones y provincias del país donde el Estado tuvo un protagonismo más quirúrgico y determinante, estructurador de las entidades poscrisis. Es precisamente esta situación la que está detrás de la última elección: a fin de cuentas, el PRO es básicamente eso, una ideología del mercado, del consumo: su compaginación con el contexto fue virtuosa. Su discurso gira en círculo sobre unos pocos elementos: la imagen del confort, la negación de la condición social del ciudadano y una estética del entretenimiento. No hay ética de la solidaridad, no hay tradiciones políticas, no hay patrimonio histórico a compartir, entre tantas otras cosas. Pero es precisamente por ser una ideología de mercado que el PRO ha realizado una excelente elección en general; en ese sentido, se trata de una fuerza política contemporánea a la época en la que se sitúa. El PRO elabora su discurso tomando como punto de partida ese mismo imaginario renovado del progreso personal a partir del consumo, sin retocarlo: se asienta sobre una percepción real, la metaboliza y ofrece un destino electoral compatible con la misma”.
Amilcar Salas Oroño. “Macri, el kechnerismo y la ideología”, 19/07/11
"En mi opinión personal, muchos integrantes del “campo nacanpop” –quizás influidos por la bronca o la impotencia ante la derrota de una primera vuelta distrital– han caído en la repetición de algunas zonceras metodológicas. La primera es el ninguneo del mensaje político que envió el electorado. La segunda, la agresión al votante del macrismo. La tercera, pensar en la estética personal más que en la voluntad hegemónica del [movimiento nacional popular] MNyP. 1) El 47% de los porteños –más allá del núcleo duro ideológico, gorila, autoritario– ha votado por Macri. Su elección es la manifestación de una voluntad determinada. ¿No gusta? A bancársela [...] A reflexionar por qué fue más efectivo el macrismo en interpretar a la primera minoría porteña que el MNyP, por qué la política logró menos que el marketing. Y ya no es posible utilizar sólo las variables de clase social o ideológicas (izquierda-derecha) porque la formación del voto es mucho más compleja [...] 2) Más allá del cariño y la admiración que tengo por Fito Páez […] Fito es un artista y no un político y tiene derecho a decir lo que quiera. Es más, después de presenciar la romería de hijos de puta que salieron al cruce de sus palabras no puedo hacer más que ponerme de su lado en esa lid y defenderlo a capa y espada. Pero me asaltó una duda cruel: ¿Desde cuándo quienes integran el MNyP sienten «asco» por una mayoría? ¿Desde cuándo sienten «asco» por la voluntad popular? [...] 3) El «asco» pone en otro lugar a quien lo siente. Significa que no se quiere mezclar, no quiere tocarlo, ni ensuciarse porque forma parte de lo limpio, lo puro, lo estético y bello. ¿Desde cuándo los militantes y dirigentes del MNyP no quieren mezclarse, tocarse, ensuciarse con las mayorías? El deber de todo militante político, me parece, no es ser impoluto sino convocar mayorías para poder realizar las transformaciones que les conviene a esas mismas mayorías. Por eso es que el deber de todo militante, de los cuadros, de los intelectuales orgánicos y de los dirigentes del MNyP no es «piantar votos» sino reflexionar sobre la experiencia, sacar conclusiones rápidamente, minimizar los daños y volver a sacar a la calle la voluntad de poder y de seducción de las grandes mayorías."
Hernán Brienza; ¿Asco o alegría?, 17 de julio de 2011
"Sin la democracia uds no pueden comprender lo que está sucediendo allá abajo; la situación general no será clara; uds serán incapaces de recoger suficientes opiniones de todos los sectores; no puede haber comunicación entre la cúpula y la base; los órganos máximos de dirección dependerán de material sesgado e incorrecto para tomar decisiones."
Mao Tse Tung, ante 7000 cuadros del Partido Comunista Chino, citado en La idea de la justicia, de Amartya Sen, Ed. 2011
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