aqui estamos!

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"NADIE PUEDE SER FELIZ SIN PARTICIPAR EN LA FELICIDAD PÚBLICA, NADIE PUEDE SER LIBRE SIN LA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD PÚBLICA, Y NADIE, FINALMENTE, PUEDE SER FELIZ O LIBRE SIN IMPLICARSE Y FORMAR PARTE DEL PODER POLÍTICO"

HANNA ARENDT

"LO IMPORTANTE ES QUE PODAMOS DISCUTIR, RAZONAR Y ENTONCES, NO HACER SOLAMENTE EJERCICIO POLITICO DE OPOSICIÓN, SINO ESCENCIALMENTE TRABAJAR POR LOS INTERESES DE NUESTROS REPRESENTADOS"

CRISTINA FERNANDEZ

lunes, 29 de febrero de 2016

Para pensar, debatir, comprender..

Fragmentos.

Cada argentino, con mucha paciencia, sin enojarse, sin ofenderlo, con todo el tiempo que tengamos que tomarnos expliquémosle a cada uno, en una tarea más que militante patriótica, de que hemos podido construir este país con bienestar, con inclusión, a partir de políticas claras, de no subordinación a los intereses de afuera, porque creemos que somos un país soberano, porque sabemos que tenemos que vivir en un mundo globalizado, pero vivir en un mundo globalizado no significa estar subordinados intelectual, cultural o económicamente. Formamos parte de un mundo y queremos tener relaciones con todo el mundo. Por eso, la tarea patriótica es hablar, es predicar (…) A los que dicen desde afuera que somos amenazantes (…) No nosotros no somos amenazantes, nosotros tenemos una sola arma, que es la palabra.
Cristina Fernández, a los jóvenes en el Patio de las Palmeras, 15/06/15. 

De la necesidad diaria de buscar material va construyéndose una colección de conocimientos que de otro modo no aparecerían. Me convertí en una persona bastante mejor de lo que hubiera sido si no hubiera tenido esta obligación diaria de leer, de subrayar, ver qué cosa puedo contarle a la gente a la noche. Mi mundo se amplió mucho, porque a veces buscando banalidades encontré cosas que cambiaron mi vida: me encontré con el estructuralismo, que desconocía enteramente; buscando giladas, me encontré con la física, aunque más no sea con los rudimentos del mundo cuántico. Todo eso me llevó a leer, primero para ver si contaba algo, y de casualidad me encontraba con que se me abrían puertas que daban a enormes galpones que para mí estaban oscuros, iluminándolos. Yo era un tipo mucho peor todavía de lo que soy ahora, así que calculá lo que sería... Y eso se lo tengo que agradecer a la radio: un camino de conocimiento que me obligó a transitar y que finalmente fue bueno para mí. (…) Esas son chicanas para evitar la discusión política. Poner lo secundario por encima de lo principal, y oscurecer la discusión política que era clarísima, ha sido cumplido con gran habilidad por los medios, que son los grandes responsables de este resultado electoral, además de las otras circunstancias que hemos mencionado. Pero digo esto con trazos muy gruesos. Y también fue producto, en grandísima medida, del internismo de los peronistas y de muchos personajes que se creían en el caso de hacer aclaraciones cada vez que se hablaba de las elecciones, diciendo cuán poco les gustaba Scioli, no vaya a ser que alguien venga a pensar que con su estatura de intelectual o periodista notable, vaya a votar a Scioli sin tener que hacer ninguna aclaración. ¡Dejensé de embromar! Nadie va a poner en duda tus kilates académicos. Votá callado, que es como hay que votar... Y date cuenta de cuáles son tus intereses o, en todo caso, los intereses que has resuelto defender. ¡Y defendelos! No pienses si te va a ir mejor, o si querés ocupar un cargo y no otro. Participar en política es a veces aniquilarse como persona y formar parte de una hueste para defender una causa. Es así. Aquí pocos los hicieron, incluso hubo combates entre unos y otros.
Alejandro Dolina, conductor, escritor y músico, peronista, 17/02/16

Montero, que es el pueblo donde nací, me crié y estudié hasta la secundaria, atravesó un cambio muy violento en los años 80, cuando Bolivia entró brutalmente al neoliberalismo (…) El presidente que más recuerdo de los años 80 es Ronald Reagan. La palabra Reagan era tan fácil de decir como Coca-Cola. Este imaginario gringo llega a una sociedad muy mediterránea, que es la de mi pueblo, y genera un sentimiento paradójico: por un lado una sed tan grande de saber qué hay más allá, qué hay en esa modernidad tremenda que parece puro flash, que era la modernidad gringa que nos llegaba sólo por las noticias. Y por otro lado, un sentimiento tremendo de asfixia cuando la gente se comienza a dar cuenta de que la izquierda más clásica no sabe cómo cumplir con las demandas y los cambios prometidos. Entonces hay un terreno de cultivo perfecto para esa insatisfacción enorme y para la pulsión de irse, de buscar ese afuera desconocido, que ya sabemos que puede ser más decepcionante que seguir buscando adentro, ¿no? Pero mientras tanto, ese mundo de afuera es la tierra prometida.
Giovana Rivero, escritora boliviana radicada en EEUU, 24/02/16

Yo quiero creer que van a repensar y volver para atrás, que van a llamarme de nuevo para hacer las cosas bien. Si no es así, tener un índice nuevo en dos meses no es posible. En una consultora puede hacerse algo menos profesional pero no en el Indec. Yo estaba muy ilusionada con este proyecto. Con Jorge (Todesca) empezó todo bien hasta que la urgencia política hizo que me presionará a mí. No sé si la política quería dos, tres o cinco meses para tener listos los indicadores. Para eso la única opción era traer los índices de San Luis o de la Ciudad de Buenos. Todavía estoy de lo más sorprendida. Entré con gran ilusión. Se lo transmití a cada uno de los directores que casi que obligué a volver. Muchos estaban con salarios y posiciones mejores. E incluso otros no querían repetir cuestiones con los maltratadores. Pero logré que estén en el compromiso de hacer la transición y ahora me siento responsable por los que dejaron sus trabajos. Lo que ocurrió baja de un plumazo todas las expectativas positivas (de recuperar el Indec). Llegue a la oficina y me habían sacado todas mis cosas sin que yo pudiera ir a retirarlas personalmente. Y eso es realmente grave. Es una falta de respeto.
Graciela Bevacqua, técnica del INDEC despedida por el gobierno de Néstor Kirchner y ahora por el de Mauricio Macri, 18/02/16

La que tiene que ver con la esencia del justicialismo, que es la defensa del trabajo, de la movilidad social, de la inclusión, del mercado interno, del salario como motor de la economía. Más que las diferencias, rescato los puntos de encuentro, que fueron esos, la preocupación que hay, haciéndose eco de lo que nos transmite la gente, de los despidos en el sector público y en el privado y lo que es pérdida del poder adquisitivo en términos reales, que hace bajar el nivel de vida de los argentinos. En ningún momento nadie propuso no cuidar la gobernabilidad. Pero una de las mejores maneras de hacerlo también es cuidar estos pilares fundamentales, los derechos adquiridos en los últimos años que tienen que ver con el empleo, con haber levantado la persiana de las fábricas, con el consumo interno. Hay que tomar todas las expresiones por la positiva. El pueblo eligió a otro, hay que ser respetuosos de esa decisión, pero hay que defender y contribuir a que las cosas vayan bien (…) Necesitamos que la sociedad argentina vea un peronismo maduro, moderno, renovándose permanentemente en sus ideas, que entusiasme y muestre espíritu frentista de cara al futuro.
Daniel Scioli, ex gobernador bonaerense y candidato a presidente del FpV en el 2015, 17/02/16

Hay, creo, en Bolivia y Ecuador un momento fuerte de consolidación estatal y de creciente tutelaje de las iniciativas populares e indígenas, que tienen que ceñirse cada vez más a lo que es decidido por otro. Eso es lo que miro: reiteración de formas liberales de lo político afianzadas en la expropiación de la capacidad social de intervenir en los asuntos públicos que le incumben. Creo que el momento actual no es igual al momento liberal de la política y de lo político que asoló América latina durante los ‘90 (…) Desde mi punto de vista, lo que hace algunos años se vislumbró como posibilidad política fue una especie de disposición colectiva sintonizada no exenta de tensiones internas para reapropiarse tanto de riqueza material como de capacidades políticas anteriormente expropiadas (…) a partir de este conjunto de acciones de lucha, las sociedades paulatinamente recuperaron y reconstruyeron capacidades políticas en el sentido más amplio: posibilidades de gestionar colectivamente lo que a todos incumbe porque a todos afecta. Eso tendencialmente erosionó y amenazó con disolver ciertos términos modernos de comprensión de lo político, como la distinción privado/público (…) Lo común no es una categoría clasificatoria que aluda a la propiedad sino que es una idea-fuerza central de la reorganización de la convivencia social.
Raquel Gutiérrez Aguilar, filósofa,  investigadora de la Universidad de Puebla y la UNAM, México, 25/6/2013

La política es una palabra instituyente, constituye, erige el mundo, el mundo social, crea a través de la palabra, hace emerger el vínculo social. La política es una voz instituyente de la vida en común, siempre es escucha. La vida en común no es natural, hay que construirla, por eso toda comunidad que es país y Estado descansa en un acto de constitución. ¿Qué es la acción política como voz, pensar políticamente? Es pensar y organizar la vida cotidiana compartida y disputada en una comunidad, es siempre un ejercicio de la voluntad. No hay nada natural en la cultura, se requiere la palabra y la acción para que haya cultura,  sociedad y gobierno. Esos espacios de acción, comunidad, orden, vida social, son compartidos se entrelazan y se contraponen. En Bolivia, por ejemplo, hay un estado, tres grandes culturas y muchas comunidades. Es un ejemplo, clarísimo, de que se requiere la política para que exista el país y existamos como personas ante otras personas. Lo cual abre siempre la duda sobre quién es y qué quiere o hace esa otra persona. La política existe, en fin, porque queremos ser reconocidos como personas y comunidades y tenemos que reconocer personas y comunidades, es decir la política siempre parte de una idea de igualdad y registra un conflicto.
Eduardo Rojas, Encuentro de comprensión política Red Mujeres con Cristina, 3/04/10, docente e investigador, UNSAM.


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lunes, 15 de febrero de 2016

Para pensar, debatir, comprender

Fragmentos.

Nunca entendí el capitalismo que me decía que tenía que ajustar y sacarle cosas a la gente para que la gente viva mejor, la verdad no lo entiendo. Yo no puedo entender que alguien tenga que renunciar a derechos básicos para poder vivir mejor, no creo en esa sociedad porque en términos de tiempo es una sociedad que no tiene sustentabilidad política, y lo que nosotros necesitamos como gobernantes y ustedes necesitan como empresarios es sustentabilidad, que la gente esté dispuesta a vivir en ese modelo y en esa cosa que le proponen. Porque cuando la gente no está dispuesta no está dispuesta a vivir en ese modelo que le proponen y en esa sociedad que ven injusta, ve que tiene que pagar él y el otro que se llevó un montón de plata no pone nada y todavía dar sermones, la gente se pone nerviosa y pueden pasar cosas que no queremos que pasen.
Cristina Fernández, presidenta de los argentinos 2007-2015, ante empresarios, en Barcelona, 19/05/10

A su favor la nueva derecha argentina que hoy gobierna el país cuenta con el “período de gracia” que le sigue otorgando buena parte de la ciudadanía a toda gestión que se inicia y que incluye también parte de quienes no votaron al macrismo. También opera a favor de los nuevos habitantes del Poder Ejecutivo el hecho de que los equipos de gestión tienen un perfil que desde hace mucho no se conocía en la Argentina: son en su mayoría ejecutivos de empresas trasladados a la gestión pública (…) Nada de lo hecho hasta el momento –sobre todo aquello que intenta revertir en el mínimo tiempo lo que el Frente para la Victoria construyó durante tres gestiones presidenciales– podría haberse hecho sin dos actores fundamentales: la Justicia (o parte de ella, para ser más justo) cómplice, silenciosa o distraída, y la connivencia informativa de los grandes conglomerados mediáticos (…) Son tantas las anormalidades concretadas en menos de un mes de gestión, los atropellos cometidos en nombre de la “revolución de la alegría” y del “diálogo entre los argentinos”, que no alcanzarían muchas páginas para resumirlos (…) Del otro lado, lo que hasta el 10 de diciembre fue el oficialismo se debate en su propia crisis. Muchos, dirigentes y militantes aún “no tomaron debida nota” de la derrota. No la asimilan ni política ni prácticamente. Políticamente no son capaces de ponerse en el lugar de la oposición y comenzar a actuar como tal. Se habían acostumbrado tanto al poder que no se reconocen ellos mismos en su nuevo lugar. Pero en lo cotidiano también es difícil asumir que ya no se tienen ni las facilidades, ni los atributos, ni las mieles del poder. Ahora todo es más difícil: espacios, recursos y hasta quienes antes les rendían pleitesía hoy probablemente ni siquiera les atienden los teléfonos.
Washington Uranga, “Escenarios, espacios, actores”, 6/01/16

Fue desesperante. Llamo y me entero que estaba cesanteada. Entonces me presento en persona para aclarar que no soy ninguna ñoqui, que trabajé durante un año en mi área, que estaban registrados todos mis ingresos con mi huella digital, y detallo mis tareas cotidianas. Y me contestan que es algo más general, que viene de arriba, que eran decisiones que estaba tomando el gobierno. Desde el cambio de gobierno ya vivíamos con la incertidumbre de cuál iba a ser la política de las nuevas autoridades en relación a los juicios de lesa humanidad y con respecto a nuestros puestos de trabajo (…) Antes del despido, aparecía gente, aparentemente de la nueva gestión, dando vueltas por la oficina. Miraban todo, nos miraban. No se presentaban ni decían nada. Nosotros les decíamos “te puedo ayudar en algo?”. Y nos respondían “No, estoy mirando, estoy mirando”. Sumado a lo que leíamos en los diarios de los despidos indiscriminados, vivimos con mucha paranoia durante muchos días. Mi trabajo era apasionante. Estaba feliz. Me sentía comprometida y movilizada por la causa de los derechos humanos y la pelea para que se termine la impunidad.
Juliana Cabrera, “No soy ninguna ñoqui”, socióloga despedida sin aviso, Ministerio de Justicia, 17/01/26

Con sentido común, qué es la famosa “racionalidad”. Las autoridades democráticas pueden hacer muchas cosas. Pueden elegir hacer unas cosas y no hacer otras. Esto se llama política. Pero lo que no pueden hacer es justamente “hacer cualquier cosa” y menos invocar necesidades que no existen. ¿Qué urgencia más que la de Clarín hay en desarticular la ley de medios y los organismos creados por ella? Yo no lo sé. ¿Qué necesidad y urgencia pública hay en hacer eso? ¿Me puede alguien decir qué urgencia pública hay en pasar la interceptación de comunicaciones telefónicas de la Procuración a la Corte Suprema? ¿Acaso no se están realizando correctamente como lo solicitan los jueces? ¿Ha habido denuncias de jueces porque la Procuración no intervino los teléfonos solicitados? ¿Se escapan los delincuentes porque el servicio no funciona? Es claro que no hay urgencia, al punto que la propia Corte resolvió postergar todo hasta febrero. Entonces, ¿no podía discutirlo el Congreso en marzo si la Corte no lo hace efectivo hasta febrero? El sentido común es el que señala cuándo algo es racional aunque no me guste. Y cuándo no lo es, aunque me guste. La necesidad y la urgencia no se inventan: deben responder a realidades. No se pueden invocar cuando alguien tiene ganas de hacer lo que le gusta. Si con el mismo criterio se manejarán en el futuro, me temo que puedan invocar la urgencia a los efectos de aplicar el artículo 23 de la Constitución.
E. Raúl Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema, 10/01/16

Con una innovadora mirada hacia los tratados internacionales y la jurisprudencia interna que vuelve a desarticular la idea de la guerra entre dos bandos, la Secretaría de Derechos Humanos de Nación comenzó su primer día de alegatos en el juicio por los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada. Destinada a responder en primer término a los defensores particulares de los militares que en el debate aún corren a testimoniantes y a sobrevivientes con estos argumentos, el alegato dialogó a la vez con los nuevos tiempos del afuera de la sala. Recordó, en este nuevo contexto, “el firme compromiso que el gobierno nacional ha asumido en estos procesos” y cómo se encuentra obligado a avanzar en el juzgamiento de los crímenes de Estado frente organismos internacionales, por compromisos asumidos para “cumplir con el debido proceso y la tutela de las víctimas y sus familiares”. “La enorme mayoría de las víctimas no cayeron en combate ni en enfrentamientos –de los cuales la enorme mayoría se comprobó que eran fraguados–: fueron secuestrados mientras estaban en su casa, durmiendo, mientras iban por la calle o estaban en el trabajo. Fueron secuestrados, torturados y asesinados en condiciones de indefensión y aquí radica la diferencia del caso argentino”, señaló la abogada Lucía Gómez Fernández de la secretaría.
Alejandra Dandan, “Un alegato para desbaratar el discurso de los represores”, periodista describiendo una intervención de la actual Secretaría de DDHH, 5/02/16

Sturzenegger fue designado para reemplazar a Vanoli, quien presentó su renuncia esta última semana. Para tratar de minar su permanencia, Cambiemos se había dado en las últimas semanas una política de asedio y denuncia, de la cual Prat-Gay admitió en las últimas horas haber sido el impulsor. Le cuestionaron las operaciones del banco en el mercado de dólar futuro, por las cuales le aseguraba a quienes contrataran la operación un valor del dólar de 10,50 a 11 pesos para dentro de seis a nueve meses. Si el dólar llegara a esa fecha a un valor mayor, el Banco Central debía compensar la diferencia en pesos (…) Este viernes, Sturzenegger enfrentó a los banqueros señalando que la autoridad monetaria no iba a reconocer el costo de dichas operaciones, considerando que habían especulado con una ganancia segura sobre las arcas públicas, dado que la devaluación estaba cantada. La respuesta le elevó el tono a la confrontación. Los banqueros, no tan heridos en su orgullo como en sus bolsillos, ya que la operación involucraría un costo de unos 70 mil millones de pesos, reaccionaron advirtiendo que lo que estaba proponiendo Sturzenegger suponía llevar al BCRA a un default técnico sin precedentes, por incumplimiento de un contrato que era absolutamente legal. Y que semejante medida, incluso si se redujera al pedido de una quita sobre el valor que le correspondería cobrar a los contratistas de la operación de dólar futuro, tendría como respuesta un retiro de la colaboración de los bancos con el gobierno. Esto incluye condicionar el prometido crédito externo por cinco a siete mil millones de dólares: la llave para acceder a la devaluación.
Raúl Dellatorre, “las promesas y el “colchón”, Periodista, 13/12/15

Hannah Arendt decía que la política sólo es posible “donde palabra y acto no se han separado, donde las palabras no están vacías y los hechos no son brutales, donde las palabras no se emplean para velar intenciones sino para descubrir realidades, y los actos no se usan para violar y destruir sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades”. Cuando las palabras no están vacías las podemos usar para comunicarnos y discutir. Entonces ellas pueden servir para unir voluntades a través del discurso. Pero cuando quedan vacías, cuando ellas sólo cumplen la función de velar intenciones, entonces deja de haber comunicación, y el discurso es una pantalla para la manipulación y en general para la imposición de la presión puramente fáctica. Eso es lo que hoy está pasando en materia educacional. Más allá de sus dichos, la derecha se opone a una reforma cuya finalidad es aumentar la igual libertad y ciudadanía de todos. Se trata de que la educación que cada uno reciba no esté atada a la cuna, al dinero que la familia pueda pagar, sea mucho o poco. Eso resulta inaceptable para la derecha y, por consiguiente, se opone. Pero lo hace vaciando las palabras, usándolas como instrumentos de manipulación (…) No hay nada en la reforma educacional hoy en discusión que justifique decir que conforme a ella “el Estado decide por ti”. Nada. Esto no quiere decir, por supuesto, que no pueda haber argumentos para oponerse a la reforma (aunque yo todavía no los he escuchado). Lo que quiere decir es que, oponerse a ella diciendo que se trata de optar entre que las familias elijan y que el Estado elija por ellas, es mostrar desprecio por las palabras. 
Fernando Atria, intelectual socialista chileno, “El debate en educación: cuando las palabras quedan vacías”, 25/07/2014. 

Sea cual sea la postura que uno adopte frente a la cuestión de si es el hombre o el mundo lo que está en juego en la crisis actual, una cosa es segura: la respuesta que sitúa al hombre en el punto central de la preocupación presente y cree deber cambiarlo para poner remedio es profundamente apolítica; pues el punto central de la política es siempre la preocupación por el mundo y no por el hombre.
Hannah Arendt, ¿Qué es la política?, ed. 1997

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lunes, 1 de febrero de 2016

Para pensar, debatir, comprender

Fragmentos.

Necesitamos todos los argentinos de dirigentes políticos más serios, más responsables, porque todo no empieza y termina en una elección. Al contrario, después es necesario gobernar y para gobernar hay que hacerlo con mucha capacidad, con mucho apoyo y fundamentalmente tratando de no dividir ni enfrentar a la gente. Si vos querés discutir y debatir, porque tenés una idea diferente económica, política o social, está muy bien, pero agitar a la sociedad con el tema de que es fraude, que el sistema electoral no sirve, Dios mío, es escupir para arriba (…) Lo que más me asusta es el grado de irresponsabilidad, porque cuando uno es dirigente tiene responsabilidades no solamente cuando es gobierno, cuando es oposición también tiene responsabilidades y la primera responsabilidad es respetar el sistema democrático (…) es importante que nosotros no incurramos en las mismas conductas. Siempre hay que tratar de ser mejor que uno mismo y que el otro, porque si todos nos superamos y tratáramos de ser cada día mejores las cosas andarían mucho mejor (…) cuando discutan con un compañero discutan en buenos términos, y cuando discutan con otro que no piensa igual también lo hagan en buenos términos, para ayudar a la convivencia y a la paz. Porque lo que quieren es que nos enojemos y provocarnos. No tenemos que enojarnos, tener que ser muy pacientes.
Cristina Fernández, a los jóvenes, 16/09/15 

“Las ideas son grandes en cuanto son realizables, o sea, en cuanto aclaran una relación real inmanente a la situación, y la aclaran en cuanto muestran concretamente el proceso de actos a través de los cuales una voluntad colectiva organizada da a luz esa relación (la crea) o, una vez manifiesta, la destruye y la sustituye. Los grandes proyectistas charlatanes son charlatanes precisamente porque no saben ver los vínculos de la ‘gran idea’ lanzada con la realidad concreta, no saben establecer el proceso real de actuación.” (Antonio Gramsci, Pasado y presente) (…) No hay mucho margen para los sabihondos presumidos. Todo fue aprendizaje. Y si el camino recorrido fue importante se debió a que, como dice el epígrafe, “las ideas son grandes en cuanto son realizables, o sea, en cuanto aclaran una relación real inmanente a la situación”. Y de eso se trató. Y la relación de fuerzas dio para este recorrido. No es un razonamiento conformista (…) hay que alinear las ideas de cierta manera, en la perspectiva de afirmarse en lo que hemos avanzado y desde allí ver cómo proseguir. Sin resignación ni voluntarismo (…) De otra manera, la queja alimenta recelos o estimula vanidades que no hacen más que entorpecer. Los candidatos que disputaron la última elección no fueron voluntad antojadiza ni producto del dedo de nadie sino la manera, enrevesada quizá, en que emergió toda esta historia que tiene como actor principal a un movimiento que nació con dos almas desde el primer día y produce estos realineamientos que no van a terminar y a los que no se puede desatender, dado que involucran al grueso de los protagonistas necesarios en la apertura de un nuevo curso (…) ¿Que alguna vez puede surgir algo nuevo desde otro sitio? Puede ser. Pero no será como consecuencia de la lucidez de un “gran proyectista”, sino de algún movimiento formidable que emprendan las mayorías…
Mario Toer, “Balance imprescindible”, profesor de política latinoamericana, (UBA), 18/01/16

Cuando hubo voluntad de cambio no fue mayoritaria, y quizás cuando se logró generar un poco mayor de consenso dentro del mundo político, a propósito de las presiones de los movimientos sociales, primaron muchas veces los acomodos al sistema y la carga ideológica que tienen encima. (…) Permeó en algunos sectores de la Concertación (coalición política que gobernó el país desde 1990 a 2010) a través de un convencimiento ideológico, pero también a través de un acomodo a los privilegios y beneficios que generó la mercantilización. Muchos se hicieron sostenedores de escuelas, o dueños o accionistas de universidades, por lo que forman parte del negocio, lo cual impide que se haga un cambio radical en este sector (…) De ahí devino una ley (en el 2009, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet) que no representaba lo que se había acordado. Esa fue la gran traición al movimiento estudiantil (…) A lo que estamos haciendo ahora para plantear el cambio, se interpone la cuestión de la Constitución. Podemos hacer muchas cosas pero estamos siempre al filo de las inconstitucionalidades, ya que en la Constitución prima la libertad de enseñanza entendida como libertad de empresa. Y para cambiar (la Constitución), necesitamos de un quórum mucho más alto de lo que podemos lograr con las mayorías que tenemos en el parlamento.
Camila Vallejos, diputada comunista chilena y referente del movimiento universitario, 12/10/15

El peronismo, el Frente para la Victoria, tiene un liderazgo incuestionable y es el de Cristina Fernández de Kirchner. No hay otro liderazgo al interior de nuestro espacio con el nivel de reconocimiento, credibilidad, simpatía, empatía y cariño que tienen los peronistas con Cristina Fernández de Kirchner. Otro activo importante es la figura de Daniel Scioli que supo construir un liderazgo que no es alternativo ni menos aún antagónico sino que es complementario con el de Cristina. Creo que esas dos figuras congregan la adhesión del 95, 97, por no decir el ciento por ciento de los adherentes del Frente para la Victoria. Queda fuera un sector que ha mostrado hasta ahora no ser muy representativo, que aparece con una mirada conciliadora con el gobierno macrista, pero no creo que tenga una representatividad importante dentro del Partido Justicialista. El Partido Justicialista sin duda debe partir de la base de reivindicar estos doce años de Néstor y de Cristina, que es nuestro principal activo, y tiene que ser un partido equilibrado, con representación de todos los sectores, que impulse la reflexión y el pensamiento crítico y que se abra hacia otras expresiones políticas y sociales. Tenemos que buscar la síntesis y los consensos opositores al gobierno de Macri. Nosotros nos equivocaríamos si dijéramos que la confrontación es Cambiemos contra el Frente para la Victoria. La disputa, como siempre en la Argentina, es pueblo contra corporaciones. Hubo etapas de momentos políticos muy ricos en nuestro espacio político cuando combinamos intensidad ideológica con diversidad, con pluralidad y con consenso, y eso nos llevó al 54 por ciento. Quizá desde el año 2012 seguimos manteniendo intensidad pero dejamos de construir consensos, nos cerramos y eso llevó a las derrotas de 2013 y 2015. Ahora más que nunca tenemos que volver a combinar intensidad con diversidad, ser capaces de encontrar síntesis con otros espacios opositores y con el conjunto de la sociedad.
Agustín Rosi, diputado del FpV en el Parlasur, 22/01/16

El epitafio de la “oveja negra” de una familia burguesa podría aglutinar el sentido de una vida: “Aquí descansa una mujer adelantada a su tiempo”. La escritora y periodista Edmonde Charles-Roux –que murió a los 95 años el miércoles a la noche en Marsella– no era un espíritu hecho a medida de la disciplina y el conformismo. Su apariencia podía engañar. Más allá de ese aire de distinción y elegancia que se percibe en las fotos –esa inoxidable seguridad que tienen las nacidas en “cuna de oro”–, tempranamente descubrió que su corazón estaba a la izquierda del campo sentimental. En tiempos en que se intenta pasteurizar lo ideológico y bastardear las convicciones políticas, la figura de Charles-Roux se agiganta. O se vuelve modestamente provocadora. Luchó en la Resistencia contra los nazis, revolucionó la prensa femenina francesa (…) La corajuda señorita que cometió el “delito” de haber puesto el cuerpo en el frente militar fue excomulgada de su clase social. Charles-Roux, consciente de que todas las puertas se le cerraban, comprendió que sería la única soberana de su destino. “Me convertí en una persona abominablemente libre”, manifestó al recordar ese momento (…) “Me gusta la sombra, el silencio y la reflexión. Me gustan todas esas cosas que se oponen a lo que uno debe ser hoy”, subrayó la dama díscola y comprometida de las letras francesas.
Silvina Friera, periodista, 22/01/16

A una lustrabotas que pasó la adolescencia drogándose en la calle, robando al menudeo, salvada de ese circuito por la protección de “las mujeres de Azopardo”, ni más ni menos que las putas del barrio humilde donde creció antes de conseguir un trabajo en el Estado y convertirse en dirigente de ATE, de seguir al Perro Santillán en los cortes de ruta, de poner el cuerpo al calor de las gomas quemadas a sabiendas que no había otra forma de reclamar (…) No, no le iban a perdonar el tamaño de su atrevimiento, no es sólo el hartazgo por los cortes de ruta a los que la organización que Sala lidera acostumbró a la provincia de Jujuy; es más que eso, es relamerse porque al fin se acaba ese orgullo de clase que la animó durante este tiempo, el tiempo en que encontró recursos para hacerse fuerte entre los más vulnerables, ahí al pie de los cerros en Alto Comedero (…) La Tupac Amaru y Milagro Sala, con su pelo siempre recogido, su nula elegancia, la parquedad de sus gestos, su pasado doliente y su capacidad de recuperación reclamaron para sí todo lo que parecería, para las autoridades que ahora tenemos, le corresponde a otros, a los blancos, a los que se superan a sí mismos de uno en una, a los que no militan en organizaciones, a los y las que van detrás del objetivo personal como burros detrás de la zanahoria. Todos los demás, sean lo que sean, son un mal a extirpar, grasa que cortar (…) Por eso la revancha. Y por eso también esta impotencia que late, que presiona y que también busca su cauce en la calle; la misma a la que con estos actos se intenta disciplinar.
Marta Dillon, periodista, 17/01/16

La intervención del Estado para enfrentar las dificultades de la vida colectiva es cuestionada por el neoliberalismo que denuncia su costo exorbitante y los efectos perversos que ésta supone al despojar de responsabilidades al individuo y al sofocar los recursos de la sociedad civil. Este posicionamiento respecto al Estado tiene su propia lógica que se deriva de la preponderancia que se le da al punto de vista del individuo a costa del colectivo. Podríamos discutir y criticar este posicionamiento recalcando sus prejuicios y sus límites y, finalmente, su incapacidad de dar cuenta del hecho de que el individuo no puede existir en sociedad sin un mínimo de soportes colectivos (…) Los frutos del árbol neoliberal son, sin lugar a dudas, una producción incrementada de riquezas, lo cual no es despreciable, pero es también la amenaza de la guerra económica y de la anomia social puesto que el mercado no produce por sí mismo lazos sociales, por el contrario, los destruye. Los frutos del Estado social son la posibilidad de encontrar y en todo caso la exigencia de buscar, un equilibrio entre el respeto de las condiciones necesarias para producir riqueza y la preocupación por la protección de aquellas y aquellos que la producen. Se trata, sin abusar de las palabras, de una elección de valores o, más bien, de una elección de sociedad.
Robert Castel, Las trampas de la exclusión, trabajo y utilidad social”, ed. 2015, sociólogo e intelectual público francés.

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martes, 19 de enero de 2016

Para pensar, debatir, comprender

Fragmentos.

Por eso creo que la justicia, que los demás poderes del Estado no son distintos a la sociedad que representan. Tienen las mejores cosas y las peores cosas de esa sociedad. Creer que desde un sector únicamente se es responsable de todo lo que ha pasado o que pasa en la república Argentina, es ignorar realmente la necesidad que tenemos como sociedad se seguir creciendo para que nuestras propias instituciones crezcan. Vamos a tener mejores instituciones en la medida que seamos también una mejor sociedad. Esto es clave que lo entendamos, porque hay una característica muchas veces en todos nosotros de demandar a los demás lo que nosotros muchas veces no somos capaces de hacer o no tenemos ganas de hacer (…) Hoy, los modos de horadar, de perforar, de destruir, de desprestigiar las instituciones, no los partidos o el gobierno, las instituciones de la democracia, ya no son a través de fierros, tanques o fusiles. Hay instrumentos más sofisticados, lo que yo denomino el “arsenal mediático”, que no se da solamente en la república Argentina, es un fenómeno mundial.
Cristina Fernández, en el cierre de la segunda jornada La justicia en el Bicentenario, 11/08/10

El liberalismo político, que en su enlace con el republicanismo político clásico configuró el “republicanismo liberal”, que Gaude nos presenta, acuñó una idea de la libertad y una idea del Estado: una idea de la libertad como atributo negativo de los individuos, que tienen que poder ser libres de las interferencias que los amenazan, y una idea del Estado como la primera y más peligrosa de esas amenazas. Frente a esas ideas, Gaude nos muestra cómo el republicanismo popular de Cooke sostiene otra idea de la libertad y otra idea del Estado: una idea de la libertad no como un atributo negativo de los individuos frente al Estado, sino como un atributo positivo del pueblo que encuentra en ese Estado su encarnación político institucional y una idea del Estado como el instrumento con el que luchar contra la dominación que otros buscan imponerle. Con el importante corolario de que el Estado, si es un estado republicano popular regido por un gobierno democrático que exprese los intereses de su pueblo, no sólo no es una amenaza para la libertad sino que constituye su misma condición de posibilidad (...) no somos libres contra el Estado, ni en la vereda de enfrente del Estado, sino en el Estado y gracias a él. “Es la esclavitud de las leyes”, como enseñó siempre la tradición republicana (…) pensar el fenómeno del caudillismo por ejemplo no como una perversión histórica (…) sino como la forma específica en la que se materializan, en las precisas circunstancias de nuestra historia, los principios y los valores del republicanismo popular. Que no es un sistema de reglas obligado (…) sino uno que se va recreando cada vez que un pueblo vuelve a optar por no ser dominado por las minorías de su propio país ni por los poderes imperiales del planeta.
Eduardo Rinesi, intelectual argentino, reseñando el libro de Cristian Gaude El peronismo republicano. John William Cooke en el Parlamento Nacional, 17/01/2016

Ni la más mínima violencia como respuesta. Esa debe ser la consigna. Seguir protestando cuando corresponde, pero aguantar de pie. No cortar calles ni rutas, dejar pasar los vehículos, ocupar una parte nada más. No dar pretexto a la criminalización. Pero estar, protestar con la presencia, con lo que sea, de pie y firmes. Sin violencia. Sin dar excusas a la represión. Si alguno lo intenta, o es un infiltrado o es alguien a quien se debe contener de inmediato. Cuidado que en eso va la vida. Que, como toda resistencia pacífica, tiene su precio: consiste en aguantar las provocaciones que buscan lograr que quienes protestan ejerzan la violencia. A veces es difícil, pero siempre es posible. Al final se gana. Gandhi independizó a la India. Puede haber incluso una dictadura terrorífica, pero si un día la población decide simplemente no salir más de sus casas, la dictadura se cae. No necesitamos mártires. Tenemos demasiados. Necesitamos personas racionales y luchadoras, pero vivas, bien vivas.
E. Raúl Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema, 10/01/16

Las decisiones fundamentales (y fundacionales) en materia de política social son las que tienen que ver con el ajuste de la moneda, la apertura del mercado, los impuestos y retenciones y el nivel y dirección de las inversiones (¿gasto?) del Estado (…) de ellas dependen las condiciones de vida de todos los sectores que tenemos como principal o único patrimonio nuestro potencial de trabajo. Esto es así porque:  De esas decisiones depende la capacidad de compra de los salarios o ingresos del trabajo. (…) Si se abre más la economía y se permite “la total libertad” para importar (…) se desprotege la producción interna, por mínima que sea (…) Si todo eso ocurre, hay menos capacidad de consumo; por lo tanto, no vale la pena producir pues se vende menos (…) Si dejamos de pagar impuestos (¡y no podemos decir que el régimen que tenemos es progresivo!), esos dineros que no aportamos al erario público son dineros que quedarán en los bolsillos de cada uno (…) pero entonces, habrá menos recursos para las escuelas públicas, los sueldos de los maestros y profesores, de los médicos de los hospitales y centros comunitarios (…) y no solamente para la Asignación Universal por Hijo o la cobertura jubilatoria (…) Si no estuviéramos ante la posibilidad de que se devalúe sin red, se abran indiscriminadamente las importaciones, se tome deuda para pagar deuda, se constriñan los salarios, se reorienten los gastos del Estado en detrimento de la educación, la investigación, la salud, etc., deberíamos estar ocupándonos de que el empleo de calidad que aumentó y volvió a valorarse en este ciclo pueda incorporar a los que aún trabajan en negro (…) En suma, deberíamos estar ocupándonos de otras tantas cuestiones que siempre se presentan como nuevos desafíos para un país del que todos nos sintamos parte.
Estela Grassi, “Política social y decisiones económicas, profesora titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), 9/11/15

Mauricio Macri representa a una Nación, no a un Mercado. Insalvablemente, en algún momento dirá que no. ¿Qué ocurrirá entonces cuando la híper proteccionista Unión Europea intente imponer concesiones que ningún mandatario puede aceptar? (…) El peronismo más reciente ha desencadenado un odio inédito en los medios del mundo, un irrespeto a la identidad de un país entero, a su historia, a sus electores, a sus dirigentes políticos, a sus mayorías y sus minorías (…) Somos América, somos el peronismo, el PRI en México, Evo en Bolivia, el chavismo en Venezuela, somos Bachelet en Chile, el lulismo en Brasil, somos Cuba y el Papa, somos Juan Manuel Santos en Colombia, el tango y la salsa, somos nuestros dictadores y nuestros revolucionarios, las FARC y las extremas derechas militaristas, somos Evita y Juana Azurduy, somos indígenas y, mezclados, somos el bolero y los mariachis, somos Macondo y Borges, no somos un mercado de títeres. Somos un sueño de libertad y la seguimos construyendo. No lloren por nosotros.
Eduardo Febbro, periodista argentino residente en Francia, “El peronismo, la prensa y Occidente”, 26/11/15

Yo pienso, pero viéndolo ahora (después todos somos profetas), que Syriza cometió muchos errores y que debería haber tomado antes medidas más drásticas para que no nos quedáramos sin liquidez. Yo prefería que Syriza no hubiera firmado (…) La vida cotidiana ahora será muy dura porque la gente seguirá pagando unos impuestos que Syriza prometió que anularía, el desempleo sigue ahí, el sueldo básico no aumentó y las relaciones laborales siguen desmanteladas. Yo quiero que Syriza proteja la casa de la gente, que no se pliegue a las exigencias de los acreedores para que la gente se vaya de su casa si no la puede pagar (…) Yo, en general, quiero que Syriza haga todo lo que pueda para proteger a los más débiles y que revise su relación con la Unión Europea. No hablo de una salida de la Unión pero sí liberarse de este europeísmo infantil, porque hay que ser consciente de que la Europa de los pueblos no existe. Lamentablemente yo no veo un cambio político en Europa, así que un partido de izquierda, como quiere llamarse Syriza, tendrá que replantearse muy seriamente cómo actuar con un continente neoliberal.
Corina Vasilopoulou, diputada griega de Syriza, cundo el gobierno de izquierda de Grecia llegó a un acuerdo con Europa sobre el pago de la deuda, 13/10/15

Si la naturaleza humana estuviese constituida de suerte que los hombres desearan con más vehemencia lo que les es más útil, no haría falta ningún arte para lograr la concordia y la felicidad. Pero, como la naturaleza humana está conformada de modo muy distinto, hay que organizar de tal forma el Estado, que todos, tanto los que gobiernan como los que son gobernados, quieran o no quieran, hagan lo que exige el bienestar común; es decir, que todos, por propia iniciativa o por fuerza o por necesidad, sean llevados a vivir según el dictamen de la razón. Lo cual se consigue si se ordenan de tal suerte los asuntos del Estado, que nada de cuanto se refiere al bien común se confíe totalmente a la buena fe de nadie.
Baruch Spinoza, filósofo político clásico de origen español, Tratado político, 1675. 

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lunes, 4 de enero de 2016

Para pensar, debatir, comprender.

Bienvenido 2016!
La Red Mujeres con Cristina  les desea un buen año y a “caminar lo bastante” día a día con responsabilidad militante para seguir fortaleciendo nuestra democracia.

= “¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?” 
= “Eso depende de adónde quieras llegar”, contestó el Gato.
= “A mí no me importa demasiado a dónde…”, empezó a explicar Alicia.
= “En ese caso, da igual hacia dónde vayas”, interrumpió el Gato”.
= “… siempre que llegue a alguna parte”, terminó Alicia a modo de explicación.
= “¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte”, dijo el Gato, “si caminas lo bastante”. 
Lewis Carrol: “Alicia en el país de las Maravillas”

Fragmentos.

Yo digo que este mundo, este mundo globalizado del que se han apoderado flagelos que asolan todos los países sin distinción de fronteras, tiene que ver con la pérdida de utopías. Cuando las sociedades creen en los estratos, por allí de menores recursos que es imposible crecer o tener algo o progresar, terminan siendo capturados por las peores cosas. Y también, fíjense qué paradoja, los que más recursos tienen también terminan siendo atrapados por los peores flagelos porque creen que ya tienen todo y nada vale la pena. Por eso creo que rescatar las ilusiones, las utopías, las esperanzas, las posibilidades de un mundo mejor es el instrumento para pelearle a la desesperanza, para pelearle a los que quieren llevarnos al fracaso, para los que quieren arrastrar a los jóvenes a otros lugares. Alegrémonos cuando un joven ingresa a un movimiento político, a un movimiento social porque está ingresando a dar vida, a ayudar a los demás y se está alejando de los peores vicios. 
Cristina Fernández, Patio de las Palmeras, diálogo con los jóvenes, 20/11/2013

Macri trae la promesa cultural de una sociedad bien ordenada, de jerarquías, una sociedad donde imperen las diferencias y no el principio de equidad. Y hay en eso tradiciones muy fuertes en la cultura argentina. El liberalismo conecta bien con un sentido común de la política. Por ejemplo: “hay que ganarse la vida; los que no trabajan no merecen ser ayudados; el esfuerzo se debe pagar”; ese tipo de sentidos comunes del liberalismo funcionan bien en el sentido común social. Hay un clima de cambio que creo que es más cultural que económico. Hay algo que la sociedad argentina no le soporta al kirchnerismo, que son cuestiones de forma, de estilo, de maneras de hacer la política que también pesan (…) En ese mundo, derecha e izquierda, que vienen de la Revolución Francesa, pero que fueron muy estructurantes del mundo ideológico de la modernidad, tenían un sentido que partía el campo de la cultura política. En el siglo XXI, creo que esa categoría en muchos países y en Argentina es muy difícil de utilizar. Si a mí me preguntan si Macri es de derecha, me cuesta decir simplemente que sí porque es más complejo: es de una derecha liberal, pero es también un tipo posmoderno en sus convicciones, porque no es ideológico sustantivamente, no tiene ningún inconveniente con cambiar de idea, no tiene ningún inconveniente de nutrirse de figuras políticas que vienen de distintos campos. No tiene ninguna pretensión de que la sociedad argentina quede teñida de algo que uno podría imaginar como ideología pro macrista. Macri tiene poco macrismo como construcción política. En cambio, Cristina Kirchner tiene mucho kirchnerismo.
Luis Alberto Quevedo, sociólogo, 13/12/15

La trastienda de la historia, hurgar en los cuartos traseros, en los archivos escamoteados, hablar con quienes tenían la perturbadora misión de vigilar el uso de la palabra, permitiendo o prohibiendo su impresión por “razones de Estado”, deviene un ámbito fascinante que permite desmontar narraciones maniqueas del tipo “una batalla de la luz contra la oscuridad”. Robert Darnton, a contrapelo de la comodidad que dispensa merodear el cliché, aclara que “identificar la censura con restricciones de todo tipo significa trivializarla” (…) Al escudriñar los informes sobre los libros, el historiador estadounidense observa que “lejos de sonar como centinelas ideológicos, los censores escribían como hombres de letras y sus informes podrían considerarse una forma de literatura”.
Silvina Friera, periodista, 9/11/15

Hace tiempo el PRO y sus aliados se apropiaron de la palabra “cambio” (histórica bandera de la izquierda y del progresismo) para arrebatársela a quienes hasta entonces la enarbolaron, vaciarla de los antiguos contenidos vinculados a la política y la ideología y rellenar el concepto con significados vacuos, livianos, música ligera, globos y papelitos de colores. La perspectiva es coherente para una fuerza que dice despreciar la política, que propugna el pragmatismo y que sostiene que a la alegría se arriba sin conflictos y solo mediante la eficiencia técnica. La operación le ha sido, por otra parte, extremadamente útil y eficaz. Muchos ciudadanos votaron “el cambio”, aún sin saber de qué se trata o pensando que elegían “la alegría” y la falta de conflictos sin otra consecuencia práctica. Lejos estuvo el FpV y sus dirigentes de percibir la jugada y más lejos aún de reformular su propia estrategia frente a la metamorfosis de la oposición. Si realmente existe la tan mentada “batalla cultural” el PRO se impuso ampliamente. Por lo hecho, pero sobre todo porque logró captar el sentido instalado en buena parte de la sociedad, potenciarlo y capitalizarlo a su favor.
Washington Uranga, “El contenido y las formas”, periodista, 28/11/15

Y así nacieron las madres. Empezaron a pura pregunta, a puro interrogante, a pura falta, ahogando el grito que les salía de las entrañas: “¿Dónde están?”.
“Señor, ¿sabe dónde está mi hijo?”. Repetían una y otra vez una pregunta que no tenía respuesta. Sólo silencio. Del otro lado, esos señores de cuarteles, ministerios, juzgados, cárceles y comisarías se convertían en los portadores de un saber inexpugnable.“Señor, ¿sabe dónde está mi hijo?”. “Está desaparecido.” Ellas tuvieron que construir las respuestas. Los desaparecidos no estaban en ningún lado. Era como si se los hubiera tragado la tierra. “No existen, no tienen entidad”, decían sus desaparecedores. Y ellas buscaban por todos lados. Daban vueltas por todos lados. Vueltas. En círculo sobre sí mismas, alrededor de una pirámide. Dibujando en esa plaza una ronda que no habría de borrarse nunca.Y así aprendieron. Aprendieron a esperar y aprendieron a dejar de esperar. Aprendieron a tragarse el dolor y aprendieron a dejar de tragarse el dolor. De cada agonía individual hicieron un solo grito colectivo. Dejaron de ser una para ser todas: las Madres de Plaza de Mayo (…) Pero nunca se resignaron. No hubo punto final para ellas, ni obediencia debida. Ni indulto.
Ana María Careaga, “La cultura de la verdad, la memoria y la justicia”, psicoanalista, docente en la UBA, ex detenida-desaparecida, testigo en los juicios, 7/12/15

Sería un gran retroceso no respetar lo que se construyó colectivamente y es un ejemplo para el resto de Latinoamérica. Pero más aún en el caso de las mujeres, ya que para la visión mercantilista de la comunicación somos un objeto más plausible de ser intercambiado. Sería una irresponsabilidad ciudadana retrotraer el estado al decreto ley de la dictadura militar. La ley de medios nos dio un marco legal que, junto a la modalidad de violencia mediática establecida en la ley de protección de las mujeres contra las violencias, permite desterrar ciertos preconceptos muy instalados socialmente respecto a cómo y porque se produce la violencia en general. Sin embargo, hay prácticas arraigadas en periodistas que son resistentes a adecuarse a la normativa vigente. Esto tiene más relación con lo que venimos exigiendo sobre la incorporación de materias de derechos humanos y específicamente, perspectiva de género, en las carreras de formación en comunicación y periodismo. Lo positivo es que ya casi nadie usa el término ‘crimen pasional’ para referirse a los femicidios y se ofrecen datos para que las mujeres que están viendo las noticias puedan estar al tanto en caso de requerirlos.
Marcela Gabioud, coordinadora del Monitoreo Global de Medios en Argentina y vice-presidenta de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana-América Latina, (WACC-AL), 21/12/15.

Los partidos políticos no cumplen más una función ascendente sino descendente. Hoy vemos cada vez más cómo los partidos políticos defienden la acción del gobierno si están en la mayoría, o si no la critican. Pero esa función de intermediario, de representante, casi no existe más. Por eso uno de los grandes problemas de la democracia consiste en encontrar fórmulas alternativas de representatividad. Este término de representatividad o representación tiene dos sentidos distintos: un representante puede ser un delegado, pero representar quiere decir tornar presente en el debate social las realidades vividas por los ciudadanos. Diría entonces que la representación por delegación funciona más o menos bien, pero la representación de los problemas en el debate público está mucho más atrofiada. Es esencial concebir la democracia no sólo como una legitimidad para instalar una institución, sino como la legitimidad del comportamiento democrático de la institución (…) El Parlamento ha dejado entonces de desempeñar el papel que debe tener. El papel del legislador en el Parlamento se debilitó y su función de controlador, de supervisor, de evaluador, no ha emergido con suficiente fuerza. Lo que esperamos del legislador y del Parlamento es que desempeñe todos estos roles con la sociedad civil (…) Debemos democratizar el Parlamento y esto equivale a que todo un conjunto de prerrogativas parlamentarias, controlar, supervisar, evaluar, que son atribuciones muy antiguas del Parlamento, sean ejercidas por el Parlamento y también por la sociedad civil.
Pierre Rosanvallon, sociólogo francés, 29/11/15

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viernes, 18 de diciembre de 2015

Para pensar, debatir, comprender...

Fragmentos.

Podemos mirar a los ojos a todos los argentinos. Sólo le pido a Dios una cosa: que quienes nos suceden por imperio de la voluntad popular, que tenemos que aprender a respetar y a cuidar, yo espero que dentro de cuatro años, quien tiene la responsabilidad de conducir los destinos de la patria, pueda frente a una plaza como esta decirle a todos los argentinos que también puede mirarlos a los ojos (…) Nuestra responsabilidad es mucho más grande porque construimos esta Argentina que dejamos desendeudada como nadie nunca antes la había desendeudado, esta Argentina que dejamos con 119 nietos recuperados; que dejamos con el ejemplo al mundo de que no hay impunidad. Tenemos que ser más maduros, porque nosotros amamos a la patria, creemos en el pueblo, creemos en lo que hemos hecho y como creemos en lo que hemos hecho tenemos que tener la actitud positiva para ayudar a que esas cosas no sean destruidas (…) cada uno tiene un dirigente adentro y cuando cada uno sienta que aquellos en los que confió y depósito su voto lo traicionaron, tome su bandera y sepa que él es el dirigente de su destino y el constructor de su vida. El empoderamiento popular, el empoderamiento ciudadano, el empoderamiento de las libertados, el empoderamiento de los derechos.
Cristina Fernández, palabras de despedida de su mandato como Presidenta de la Nación Argentina en la Plaza de mayo, 10/12/15

Mi historia es, luego, allá por el 2007, la de una estudiante universitaria que todavía se pregunta la razón, pero habla ahora desde la pasión (…) pasé así a entender a la política como una preocupación más en mi vida, y luego ya como un modo de vida. Para agrado de muchos y disgusto de otros, fue también en mi paso por la universidad, en los días de estudio, donde me hice kirchnerista, peronista, militante de la justicia social o como le quieran llamar (…) Luego, comprendería con algún libro de Guillermo O´Donnell el modo en el que se habían conformado las coaliciones de poder en la historia Argentina y una vez más, las coincidencias con la coyuntura no eran pocas: algunos sectores empresariales, de carácter más especulativo que productivo –muchas veces relacionados con el “agro”- se aliaban con sectores militares, u otros sectores de poder, como único modo posible de llegar al poder e implementar políticas antipopulares (cuando digo popular, hablo también de la clase media). Encontré entre todos esos fragmentos de memorias y libros una forma de “leer el mundo”, y encontré que lo leía de modo muy similar al de un gobierno, que no había llegado para cambiarlo, sino que se proponía la tarea un poco más humilde, pero muy grande, de cambiar un país. Estos “últimos años” puedo decir entonces, que no encontré ninguna verdad. La política no se trata de una verdad o una mentira, se trata de posicionamientos, de acuerdos y desacuerdos. Encontré sí, una forma de vida y una construcción, un modo de posicionarme en favor de las políticas que entiendo mejores para la mayor parte de la sociedad. Estos últimos doce años fueron casi la mitad de mi vida y fueron la mitad de mi vida más feliz y más politizada también. Porque vale la pena decirlo, el cambio más grande y más contundente del kirchnerismo ha sido devolverle a la política todo el reconocimiento que había perdido. No pedimos por eso a partir de hoy, fórmulas mágicas ni alegrías efímeras. La nuestra es y seguirá siendo una fantasía concreta, que se jugará por las definiciones políticas más conflictivas antes que por los slogans fáciles. Porque el único modo de jugar en favor del pueblo es entendiendo que no todos leemos con los mismos ojos
Julieta Del Campo Castellano, politóloga (UNSAM), integrante del Equipo de Investigación SEP-TeSA-Lectura Mundi, IDAES (UNSAM), en su facebook, 14/12/15

Así como Sebastián Piñera aprovechaba cada contacto bilateral con CFK para plantear los reclamos de la línea aérea LAN en la Argentina, Macrì utilizó su primer encuentro con Dilma Rousseff para solicitar que se reviviera el crédito del banco brasileño de desarrollo para el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. Piñera era el principal accionista de LAN y aunque había colocado esas acciones en un fideicomiso, seguía gestionando a favor de la compañía chileno-estadounidense. Del mismo modo, Macrì tiene interés directo en las obras del Sarmiento, que están a cargo de un consorcio integrado por la constructora brasileña Odebrecht, la española Comsa, la italiana Ghella y la argentina Iecsa. Las dos últimas forman parte del grupo que conduce el nuevo jefe de la famiglia Macrì, el primo Angelo Calcaterra, hijo de la hermana de Franco y Tonino Macrì, María Pía.
Horacio Verbitsky, “El arte del Nomeacuerdo”, periodista, 13/12/15

“Libertad de vivir, de amar, de querernos. Libertad para ser quienes queramos ser”, la dijo quien ahora es la ex presidenta la última vez que estuvo en la ex Esma, la dijo recordando algunas de las conquistas que recuerdo también en estas líneas urgentes y que habla no de un gobierno ideal, ni de un sistema político que elegiría yo como el mejor de todos, no. Habla de afectos, habla de subjetividades, habla del poder que implica que esas subjetividades hayan sido leídas, subrayadas y sostenidas desde el poder político (…) pensar la política desde los afectos, que pensar el amor como un derecho y a los derechos como política privilegiada, cambia a las personas, las modifica en su fibra más íntima y las convierte en comunidad. Hoy se terminan muchas cosas, vienen terminándose, lentamente, agónicamente, pero aun así, no somos los mismos ni las mismas que hace doce años. Sentimos la derrota pero antes de masticarla salimos a la calle a darle pelea, a ponerle el cuerpo, las trayectorias vitales y la voz a un modo de entender la política más cerca del corazón y menos de la administración. Nadie nos quita nada de lo que hemos conseguido porque muchas de las conquistas de estos años fueron amasadas en los años de intemperie, por los distintos colectivos, organismos, comunidades o grupos que nos atrevimos a soñar lo imposible y lo convertimos en nuestra vida cotidiana. Ese poder es nuestro, de cada uno y de cada una, ese poder que fraguó con la voluntad política que hubo desde el Estado.
Marta Dillon, “Palabras urgentes”, periodista, 10/12/15

Quiero pedirles, compañeros peronistas, que en cada espacio construyamos peronismo, que desde acá salga la organización política necesaria para recuperar la gobernación, el gobierno nacional y la patria.
Verónica Magario, en su asunción como intendenta de La Matanza, 13/12/15

Hasta el momento vivimos con un principio fundamental: la región vive un sistema de libertades para las decisiones de cada país en lo económico. Es absurdo pretender que Venezuela no haga sus alianzas con la Organización de Países Exportadores de Petróleo. O que Brasil no forme parte de los Brics junto con Rusia, India, China y Sudáfrica. O que no exista la Alianza del Pacífico entre México, Colombia, Perú y Chile. Pero al mismo tiempo no debemos resignar la integración política de la región sobre una serie de principios. Lo principal es preservar la zona de paz como una zona privilegiada en el mundo, la defensa de las vías democráticas, el rechazo a las formas autocráticas de poder, la defensa de los derechos humanos, el principio de una soberanía bien entendida. Y por eso Unasur tiene que denunciar a los poderes fácticos. Las democracias no son estables solo si cumplen el principio del equilibrio de poderes solamente como recomendaba Montesquieu. Pueden cumplir con ese equilibrio y, para poner un caso concreto como Brasil, pueden sufrir una conspiración de estos poderes fácticos para crear unas condiciones de ingobernabilidad y buscar la salida de una persona que fue elegida hace poco más de un año con la mayoría de los votos. Los poderes fácticos actuaron también en la Argentina, en Chile y en mayor o menor medida en otros países. Y no es un fenómeno de nuestra propia cosecha. Lo vemos en el mundo entero, como si fuera una epidemia de ingobernabilidad democrática.
Ernesto Samper, ex presidente de Colombia y actual secretario general de Unasur, 13/12/15

Para hablar de hegemonía hay que hablar de pueblo. Hay que hablar de nacionalismo y de pueblo, nacionalismo como cariño por lo que uno conoce, no de fanfarrias y de banderas. Hablar de pueblo es muy difícil, porque normalmente el pueblo nunca está de acuerdo con uno, porque uno tiende reducir el pueblo a los amigos, a los que están de acuerdo, pero cuando el pueblo  son millones la gente hace y piensa cosas muy raras. Y, porque como el pueblo hace cosas tan raras… “el pueblo no ha hecho lo que ha decidido el comité central del partido, hay que cambiar de pueblo” dijo alguna vez Bertolt Brecht. Cuando se pierde ese hablar de pueblo y se le desprecia porque no está de acuerdo con nosotros, perdemos proyecto. No solo nos equivocamos, sino que desde el punto de vista político perdemos proyecto. Se pierde fuerza, se pierde hegemonía, se pierde política. Y los costos los paga el pueblo. El analista casi nunca paga, o paga poco, o algunos pagan algunas veces, pero los millones pagan siempre, lo que pierde es la causa popular: deja de haber AUH porque no hay presupuesto, deja de estatizarse y se reprivatiza la jubilación, deja de aumentarse el salario por paritarias. Si gana la derecha puede pasar todo eso, pero igual los votan... y no son tarados, como parecen creer algunos. Entonces cuando ocurre que se pierde proyecto porque hemos perdido hegemonía, habría que decir “parece que me equivoqué” (…)  Crear una situación nueva implica no ser necio, y eso resulta muy difícil.  Para eso, hay que renunciar primero a la necedad. Debemos plantear de manera práctica cómo hago que mis visiones sean vistas por los otros, que sean comprendidas por los otros. Generar que mi sentido común sea sentido común general. Nadie nos puede entender cuando les decimos que son tarados.
Eduardo Rojas, “Hegemonía y pueblo”, Encuentro de Comprensión Política de la Red Mujeres con Cristina, investigador-profesor de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), 14/07/11

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Para pensar, debatir, comprender...


Fragmentos.


 La constante ampliación de la base [electoral] de la democracia es, al mismo tiempo, la ampliación de la sustentabilidad de la democracia. Cuanto más gente participa, cuanto más gente decide, cuanto más gente decide no sólo el derecho sino el deber de elegir, porque los ciudadanos no solamente tenemos derechos, también tenemos obligaciones y deberes. Y cuando uno vota se entremezclan los dos: el derecho a elegir y el deber también de ejercer la responsabilidad […] clara enseñanza para los ultras, que siempre juegan al todo o nada: la democracia y la política no se construyen solamente con la voluntad o con lo que uno tiene ganas, sino también con las relaciones de fuerzas que se van dando en los distintos momentos históricos”.
Cristina Fernández de Kirchner, acto en conmemoración de la Ley Sáenz Peña, 23/10/2012

Por ese mismo motivo no parece atinada la idea de “resistencia” acuñada desde algunos sectores que serán oposición desde el 10 de diciembre. Resistencia hubo contra las proscripciones y la dictaduras. No es el caso. Ahora, en lugar de resistir sería más apropiado revisar la propia práctica política con el fin de reubicarse con creatividad y realismo en el nuevo rol de oposición que le da la historia política del país, pensando que la resistencia de antaño se podría traducir hoy en el fortalecimiento de la organización social y política. Ese objetivo se logra cuando los ciudadanos y las ciudadanas adquieren protagonismo a través del convencimiento del valor de sus derechos y conquistas y desarrollan capacidades para defenderlos sin depender de nadie, ni siquiera de líderes carismáticos aunque estos puedan ser esenciales en determinados momentos de la historia. Quienes perdieron las elecciones no son víctimas de quienes ganaron. Sí son responsables, a partir de los errores cometidos, de su propia derrota. Entenderlo así debería leerse como una manifestación de sabiduría y, quizás, el punto de partida para la autocrítica y la revisión necesaria.
            Washington Uranga, “El contenido y las formas”, Periodista, 28/11/15

El que tú hayas generado una brecha de desigualdad tan grande en poco tiempo para poder acelerar tanto las ganancias, el desarrollo económico, tiene un costo muy grande e hipoteca en gran parte lo que podemos hacer en el futuro. Yo no sé si uno podría atribuirlo solo al modelo o a los “Chicago”, porque cuando uno ve la historia de Chile, existe una construcción desde la Colonia. Está instalado en las costumbres de Chile un trato desigual muy grande. Y esto se refleja bien en los diálogos que se están estableciendo entre los libertarios y los igualitaristas. Cada vez que uno escucha estos relatos, como que se aleja de la realidad, porque tú no puedes tener libertad si no tienes un acceso igualitario a las condiciones de vida. Y justamente la pobreza es una de las mayores expresiones de pérdida de libertad, la más extendida en el mundo. No existe una privación más grande que a ti te hagan vivir en la pobreza y sin oportunidades. No te provean de los mismos servicios que otros que los pueden comprar... Esa pérdida de libertad es la que genera una gran desigualdad. Esa comprensión ha costado mucho en Chile y uno ve resurgir ahora este ánimo libertario, que dice que no importa la desigualdad si lo que importa es crecer, que cada uno se enriquezca... Y bueno, si te das libertad para crecer y no procuras que las oportunidades de desarrollo sean iguales desde la temprana infancia, lo más probable es que tengas mayores desigualdades, como en EE.UU., y eso por supuesto es un tremendo quiebre ético para la sociedad.
Benito Baranda, intelectual católico chileno, 11/11/2015.

Nunca fue tan claro como en este siglo XXI que saber es poder, algo que las elites siempre supieron. En la Argentina nunca tuvimos aristocracia y hoy ni siquiera tenemos oligarquía, sino sólo una aspiración elitista de alguna riqueza concentrada que sintetiza su pensamiento bajo el lema de no avivar giles (…) Como en nuestro país y en los últimos doce años se están avivando demasiados giles, es verdad que eso es peligroso para el proyecto transnacional de sociedad excluyente (…) Es comprensible que desde el modelo excluyente se quejen de la existencia de demasiadas universidades públicas y gratuitas y las consideren un gasto inútil, aunque si fuesen más sinceros, tendrían que considerarlas un gasto perjudicial, porque son eso para su proyecto de exclusión (…) La Argentina debe optar (…) La crítica a la ampliación de la universidad pública y gratuita proviene de la aspiración excluyente. Estemos atentos a los cambios: si muchas veces la consigna fue la defensa de la universidad pública y gratuita, en esta opción no basta con eso, sino que se trata de defender también la igualdad real en el derecho de acceso al saber, como reafirmación de la democracia. La universidad de una sociedad incluyente debe ser pública, realmente gratuita y, por ende, democrática. Seamos conscientes de que en nuestro tiempo la revolución se hace mediante la toma del saber.
Eugenio Zaffaroni, “Universidades”, ex juez de la Corte Suprema, 5/11/15

François-Jean Lefebvre de La Barre fue decapitado en 1766 por no haberse sacado el sombrero durante una procesión. Lo enterraron con un libro proscripto en ese siglo: el diccionario filosófico de Voltaire. Estaban, ambos, opuestos al oscurantismo masivo de su época. El sol de este otoño pasivo que baña su estatua y alarga su tenue sombra en la vereda remite al asedio ideológico, la calumnia, los despropósitos y la vulgaridad de que es objeto la Argentina en la prensa occidental. No hay diario o semanario, de izquierda o de derecha, que no arremeta con la más infame de las demostraciones contra nuestra historia más reciente y contra un movimiento político, el peronismo, (…) Ninguno de los inabarcables dictadores que visitan París y compran perfumes y armas ha merecido un tratamiento tan degradante, un repertorio de adjetivos tan vil.
Eduardo Febbro, “El peronismo, la prensa y Occidente”, Periodista, 26/11/15

Lula está todo el tiempo con Dilma, y él es una persona clave para que ella se mantenga en el gobierno. Ellos están de acuerdo en casi todo, pero también tienen desacuerdos. Lula discute la cuestión de la economía y defiende que se impulse el mercado interno, que hay que abrir el crédito para el consumo, que es la fórmula que él usó en su gobierno. Jamás dijo que quiere cambiar a Levy. Hay quienes lo dicen en su nombre. La crisis política es más importante que la económica. Cuando Lula estaba en el gobierno tuvo una situación beneficiosa en lo económico. En Brasil crecía el mercado interno, el precio de los commodities como la carne y el petróleo era alto, el PIB crecía. Para un buen político era la situación ideal. Lula es un gran conversador y dialoguista. Con Dilma la economía no está tan bien, hay menos plata para repartir, y ella no tiene la experiencia política de él. Entre diciembre y enero Levy hizo todos los ajustes juntos, sin una discusión con el pueblo. [¿Cuál es la salida a la crisis?] Un liderazgo político muy fuerte que gane el respeto de la población.
            Celso Marcondes, Director del Instituto Lula, 23/10/15

Hasta ahora, la mayoría de las reflexiones sobre la democracia se concentraron en los problemas de representación, la mala representación. Creo que hemos ingresado en régimenes políticos en los que hay que reconocer que el poder central suplantó al Poder Legislativo. Sin embargo, la democracia fue concebida para que se instalara un poder parlamentario representativo. Debemos hacer que ese poder Ejecutivo participe de la democracia porque ahora está participando a medias en la democracia. El Poder Ejecutivo forma parte de la democracia mediante el sufragio universal que elige al jefe del Estado. Pero es sólo un permiso para gobernar que no está acompañado ni de un código de circulación, ni de una escala de sanciones. El gran problema de nuestras democracias consiste en que tenemos una democracia electoral, lo que yo llamo una democracia autorizada, pero no contamos con una democracia de ejercicio. Hay teorías sobre las instituciones, pero no existe una teoría democrática sobre la práctica. Creo que los ciudadanos se dan cuenta de que lo que está en tela de juicio no son las instituciones sino los comportamientos políticos. Por eso es preciso que los comportamientos políticos participen de la democracia. (…)asistimos a la instalación de democracias autoritarias. Es el caso de la Rusia de Putin, de la Turquía de Erdogan.
            Pierre Rosanvallon, Sociólogo francés, 29/11/15

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