
Habiendo leído y discutido la nota de opinión publicada por Beatriz Sarlo en el Diario La Nación el último 23 de enero, quienes integramos la Red de Mujeres con Cristina, consideramos oportuno transmitir algunas reflexiones e interrogantes que surgieron del debate de la misma y compartir otra mirada para interpretar la realidad.
Desde este colectivo, nos proponemos fortalecer la democracia generando pensamiento crítico que, entre otras cosas, cuestione y ponga en tensión las “verdades” sostenidas por los formadores de opinión pública muchas veces disfrazados de “la gente”.
Entendemos que el ejercicio de la democracia nos compromete a todos, no solo a los representantes electos, sino a cada una de las ciudadanas y ciudadanos.
El debate que nos convoca genera nuestro entusiasmo por la posibilidad de la oposición argumental, del “juicio reflexionante” -según Hannah Arendt- en tanto valoración de las situaciones y sus perspectivas con los otros que están inmersos en una situación dada.
En tal sentido, nos preocupa cómo se ha instalado y fagocitado el tema del INDEC en la sociedad.
Nos preguntamos
¿Qué hay detrás?
¿Es este gobierno el único responsable por el histórico mal funcionamiento del INDEC?
¿Es lo sobresaliente de este gobierno el deficiente funcionamiento del INDEC?
¿Quién se beneficia y quién se perjudica con el ataque ligero al INDEC? ¿Qué papel están jugando los medios de comunicación?
¿Cuáles son las razones por las que mientras con pasión los medios atacan a Moreno se ocultan datos que han contribuido al mejoramiento de vida de las capas medias y de los trabajadores?
A saber: entre el año 2003 al 2007 la pobreza se redujo considerablemente: bajó un 30,6% y la indigencia un 19,5%; los mayores de 65 años subieron su cobertura social del 64,9% al 90%; el Estado recuperó sus funciones básicas; se impulsó el crédito público; la inversión en obras públicas en 2006 multiplicó por 10 la del 2002; se suministró agua potable y cloacas a 6 millones de personas que carecían de ellas; el presupuesto de educación alcanzó en el 2007 el más elevado de la historia nacional (5,09%); el Programa Remediar entregó medicinas a 15 millones de personas.
Este proceso reintroduce la política y reposiciona al Estado ganando terreno invadido por el mercado, generando políticas públicas inclusivas ausentes durante los gobiernos neoliberales que lo precedieron.
En tanto que entendemos la democracia como el ejercicio permanente por alcanzarla, como un proceso, un camino sin punto de llegada, mejorable, perfectible, construido entre todos y todas, es que deseamos y exigimos no sólo al gobierno sino también a la sociedad en su conjunto que seamos capaces de generar los cambios y ajustes metodológicos necesarios que reviertan la situación actual del INDEC.
Creemos que la sobredimensión con la que se instaló en la sociedad el tema, a través de los medios masivos de comunicación, no pretende presentar el tema en su complejidad sino construir una lectura unívoca, siempre puesta en función de determinados intereses. Y por otra parte da cuenta de la poca capacidad para la crítica política de la oposición.
Al igual que sucedió en otros tiempos históricos y con lamentables resultados para la civilidad, existe, y es posible de comprobar con el análisis cotidiano, una campaña mediática orientada a desarticular las políticas tendientes a la construcción de un nuevo modelo de país.
Entonces, en relación al problema de la verdad y la mentira ¿Quién miente? ¿Podrá ser que por ese camino - el de la verdad o la mentira- obtenemos un círculo de acusaciones en redondo y sin salida? ¿Será que preguntarse por la verdad y la mentira no es relevante en términos políticos?
Pareciera que para algunos es una estrategia practicar de este modo la política hábil del tero: hacer ruido, ahí donde no están los huevos.
Finalmente nos resta decir que compartimos con Beatriz Sarlo la admiración por Arturo Jauretche, a quien leemos y ponemos en diálogo con otros autores como Walter Benjamín, Hannah Arendt, Slavoj Zizek, Ernesto Laclau, Nancy Frazer, Horacio González, entre otros, dado que estamos convencidas que el pensamiento y la reflexión política es siempre con otros y nunca es algo cerrado, acabado.
Leer y escuchar a los que piensan de un modo diferente a nosotras, nos permite desarrollar un pensamiento crítico, analizar otras maneras de pensar, sacar conclusiones, alejarnos también del totalitarismo de las ideas.
Desde este colectivo, nos proponemos fortalecer la democracia generando pensamiento crítico que, entre otras cosas, cuestione y ponga en tensión las “verdades” sostenidas por los formadores de opinión pública muchas veces disfrazados de “la gente”.
Entendemos que el ejercicio de la democracia nos compromete a todos, no solo a los representantes electos, sino a cada una de las ciudadanas y ciudadanos.
El debate que nos convoca genera nuestro entusiasmo por la posibilidad de la oposición argumental, del “juicio reflexionante” -según Hannah Arendt- en tanto valoración de las situaciones y sus perspectivas con los otros que están inmersos en una situación dada.
En tal sentido, nos preocupa cómo se ha instalado y fagocitado el tema del INDEC en la sociedad.
Nos preguntamos
¿Qué hay detrás?
¿Es este gobierno el único responsable por el histórico mal funcionamiento del INDEC?
¿Es lo sobresaliente de este gobierno el deficiente funcionamiento del INDEC?
¿Quién se beneficia y quién se perjudica con el ataque ligero al INDEC? ¿Qué papel están jugando los medios de comunicación?
¿Cuáles son las razones por las que mientras con pasión los medios atacan a Moreno se ocultan datos que han contribuido al mejoramiento de vida de las capas medias y de los trabajadores?
A saber: entre el año 2003 al 2007 la pobreza se redujo considerablemente: bajó un 30,6% y la indigencia un 19,5%; los mayores de 65 años subieron su cobertura social del 64,9% al 90%; el Estado recuperó sus funciones básicas; se impulsó el crédito público; la inversión en obras públicas en 2006 multiplicó por 10 la del 2002; se suministró agua potable y cloacas a 6 millones de personas que carecían de ellas; el presupuesto de educación alcanzó en el 2007 el más elevado de la historia nacional (5,09%); el Programa Remediar entregó medicinas a 15 millones de personas.
Este proceso reintroduce la política y reposiciona al Estado ganando terreno invadido por el mercado, generando políticas públicas inclusivas ausentes durante los gobiernos neoliberales que lo precedieron.
En tanto que entendemos la democracia como el ejercicio permanente por alcanzarla, como un proceso, un camino sin punto de llegada, mejorable, perfectible, construido entre todos y todas, es que deseamos y exigimos no sólo al gobierno sino también a la sociedad en su conjunto que seamos capaces de generar los cambios y ajustes metodológicos necesarios que reviertan la situación actual del INDEC.
Creemos que la sobredimensión con la que se instaló en la sociedad el tema, a través de los medios masivos de comunicación, no pretende presentar el tema en su complejidad sino construir una lectura unívoca, siempre puesta en función de determinados intereses. Y por otra parte da cuenta de la poca capacidad para la crítica política de la oposición.
Al igual que sucedió en otros tiempos históricos y con lamentables resultados para la civilidad, existe, y es posible de comprobar con el análisis cotidiano, una campaña mediática orientada a desarticular las políticas tendientes a la construcción de un nuevo modelo de país.
Entonces, en relación al problema de la verdad y la mentira ¿Quién miente? ¿Podrá ser que por ese camino - el de la verdad o la mentira- obtenemos un círculo de acusaciones en redondo y sin salida? ¿Será que preguntarse por la verdad y la mentira no es relevante en términos políticos?
Pareciera que para algunos es una estrategia practicar de este modo la política hábil del tero: hacer ruido, ahí donde no están los huevos.
Finalmente nos resta decir que compartimos con Beatriz Sarlo la admiración por Arturo Jauretche, a quien leemos y ponemos en diálogo con otros autores como Walter Benjamín, Hannah Arendt, Slavoj Zizek, Ernesto Laclau, Nancy Frazer, Horacio González, entre otros, dado que estamos convencidas que el pensamiento y la reflexión política es siempre con otros y nunca es algo cerrado, acabado.
Leer y escuchar a los que piensan de un modo diferente a nosotras, nos permite desarrollar un pensamiento crítico, analizar otras maneras de pensar, sacar conclusiones, alejarnos también del totalitarismo de las ideas.