aqui estamos!

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"NADIE PUEDE SER FELIZ SIN PARTICIPAR EN LA FELICIDAD PÚBLICA, NADIE PUEDE SER LIBRE SIN LA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD PÚBLICA, Y NADIE, FINALMENTE, PUEDE SER FELIZ O LIBRE SIN IMPLICARSE Y FORMAR PARTE DEL PODER POLÍTICO"

HANNA ARENDT

"LO IMPORTANTE ES QUE PODAMOS DISCUTIR, RAZONAR Y ENTONCES, NO HACER SOLAMENTE EJERCICIO POLITICO DE OPOSICIÓN, SINO ESCENCIALMENTE TRABAJAR POR LOS INTERESES DE NUESTROS REPRESENTADOS"

CRISTINA FERNANDEZ

lunes, 30 de junio de 2008

Cristina Fernandez tiene un problema, y ellos?



La fragmentación intencionada de un discurso presidencial dio por resultado una frase “soberbia”, que es un adjetivo muy usado. La escena de la Plaza del Congreso, también partida mediáticamente para que en ella drene lo que cuaja con la idea de circo (pero circo malo).

Por Mariana Moyano *
Cristina Fernández tiene un problema: eso que dice es exactamente lo que quiere decir. A simple vista pareciera un contrasentido afirmar que aquí hay un inconveniente, sobre todo luego de que tantas voces se han levantado en contra del “doble discurso” de los –así llamados– “políticos”.
La oratoria de la Presidenta tiene dos pilares fundamentales: es moderna y setentista. Moderna porque recupera palabras de la política a las que el neoliberalismo les había robado el sentido y en cada discurso batalla para que recuperen su significado original. Y setentista no porque remita a la JP, a su militancia juvenil o la generación de aquellos tiempos, sino porque enumera, primero, los puntos principales de su alocución y luego los desarrolla en un orden llamativo. El discurso del acto en Parque Norte es, quizás, el ejemplo más acabado de esta fórmula. “Siempre he creído que cuatro son las condiciones que caracterizan a la condición humana –planteó la jefa del Estado–. La racionalidad, la sinceridad, la sensibilidad y la responsabilidad”, enumeró y empezó su sorprendentemente ordenado desarrollo con la frase “Quiero analizar, junto a ustedes”.
Se puede, entonces, discutir con sus argumentos, contraponérseles otras ideas, indicar los desacuerdos e incluso oponérseles de plano. Pero a esta palabra –llamémosla– preformativa sólo se la puede hacer caer en trampas a través de los mecanismos de la edición. No hay mejor herramienta en el periodismo para hacer invisible la construcción de la información y disfrazarla de “reflejo de la realidad” que mantener un textual. Sólo, claro, que quitando a la palabra lo que la hace poderosa: el contexto.
El ejemplo más claro de esta operación tuvo lugar en (algunas de) las coberturas del acto en Plaza de Mayo del miércoles 17 de junio.
“Es entonces hora de que todos los argentinos advirtamos la importancia de esos instrumentos que los grandes países desarrollados utilizan”, sostuvo la Presidenta y agregó “estamos ante una gran oportunidad histórica. Por primera vez ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos”.
¿Quiénes son ellos en estas afirmaciones? A releer, pues. “Los países desarrollados”, por supuesto. Sin embargo, ¿qué ocurre si se arranca apenas un extracto de lo dicho y se lo combina con otra de las frases que Cristina Fernández lanzó desde el escenario?
“Cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió”, dijo –y quiso decir– la Presidenta refiriéndose a que los dirigentes de las cuatro entidades agropecuarias en conflicto habían sido electos por sus representados pero que parecían arrogarse el derecho se hablar en nombre de todo el pueblo.
Hagamos aquí el ejercicio y montemos la operación: “Cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió” y agreguemos el amenazante “por primera vez ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos”. Vuelve la pregunta inicial, pero seguramente con otra respuesta: ¿Quiénes son ellos en estas afirmaciones?
Cristina Fernández, como se dijo, tiene un problema. Y una obsesión: la noción de relato. Se ha dicho por ahí que la Presidenta se equivoca, se confunde. “Nosotros los periodistas no escribimos ficción”, fue el argumento que más a mano les quedó a algunos y trataron con esto de equiparar una noción tan cara a los análisis del lenguaje con la posibilidad de que alguien estuviera sugiriendo que los periodistas en lugar de notas escribían cuentos.
Puede no parecer un debate central. Después de todo, se trata sólo de una palabra. Si se lo considera de este modo, la subestimación del término sería pertinente, pero en realidad detenerse en los “modos” y los “mecanismos” del armado de los relatos es echar por tierra de una vez y para siempre la tan mentada “objetividad”, nada más y nada menos que el basamento sobre el cual se ha fundado todo el sistema de medios. Si los medios asumen que “construyen una realidad” y no que la “reflejan” se verían obligados a dar cuenta ante la sociedad de cuáles son esos mecanismos a través de los cuales fabrican las noticias, lo que implicaría que deberían asumirse ya no como espacios en los cuales la vida social aparece “reflejada”, sino como actores sociales y políticos del acontecer de una Nación. Reconocer estas dos cuestiones implicaría colocarse ya no sólo en el lugar del decir, sino que abrirían la puerta a que se les pudiera decir a ellos también.
Se podrá patalear, habrá quienes se enojen y otros mantendrán la bandera de la objetividad hasta sus últimos días, pero, como explica Ana María Amar Sánchez “lo real no es describible ‘tal cual es’ porque el lenguaje es otra realidad e impone sus leyes: de algún modo recorta, organiza y ficcionaliza”. Y agrega “los medios –lenguaje, sonido, imagen– ‘median’, son un filtro que se interpone entre los acontecimientos y el lector o espectador; un filtro de segundo grado en tanto lo que se llama realidad es también una interpretación, un resultado de lo percibido. La realidad medial es, por consiguiente, una realidad mediatizada. Los medios no pueden reproducir la realidad (...) están en lugar de una realidad y de ese modo son productores de realidad, construyen versiones sobre lo real”. Relatan.
La Presidenta dice exactamente lo que quiere decir y con este tipo de provocaciones quizás esté invitando a que otros recojan el guante y digan, también, exactamente lo que quisieron decir. Puede que Cristina Fernández tenga, entonces, un problema. ¿Y ellos?

* Docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.

3 comentarios:

pedro dijo...

Esto de desplazar siempre las protestas contra el gobierno, en Argentina como en la mayor�a de los pa�ses del mundo, se puede hacer por que desde medio siglo atr�s, las grandes corporaciones capitalistas realizan una diaria, copiosa, y multifac�tica tarea de propaganda.-
Desprestigiando toda acci�n estatal que no beneficie sus negocios y rentalibilidad, y haciendo culto de la fe en el "libre mercado", o sea, en el manejo de las cuestiones "p�blicas privatizadas", por grupos pol�ticos contratados por los intereses de las corp�raciones capitalistas.
Es necesario entender como es el procedimiento por el cual, "la sociedad se siente amenazada, el peligro es real, pero quienes atentan contra el grueso de la poblaci�n son las grandes corporaciones capitalistas, sin embargo, en todos los pa�ses, la poblaci�n ataca al gobierno".

Anónimo dijo...

Hace tiempo que recibo y leo mails cargados de un fuerte sentimiento anti-popular y anti-peronista. Expresan que todos los que van a la plaza a apoyar a Cristina están pagos, todos los que votan a favor de las retenciones lo hacen por presión de los Kirchner no se acepta que haya personas que puedan pensar diferente y que lo hagan honestamente. Eso es autoritario y además bastante mediocre... pensar que existe una verdad única (y que quien esgrime otra verdad está "arreglado") es preocupante para la gente que pretende comunicar ideas.
Yo en cambio no creo que haya una sola verdad, pero quiero expresar la mía.
Yo sí estoy de acuerdo con las retenciones (y creo que deberían extenderse a otros sectores que también, al igual que el campo, vienen ganando mucho dinero en los últimos años). Creo que está bien que quienes más tengan aporten más en un país donde sigue habiendo hambre y donde los más pobres la siguen pasando mal. Y estuve en la Plaza de Mayo apoyando al gobierno de Cristina, que no voté pero que es el elegido mayoritariamente por los argentinos. Y nadie me dio una Coca ni un pancho ni nada. Y al lado había otros miles que fueron por decisión propia. La columna más numerosa fue la de los intelectuales y artistas, que fueron más de 2000. Obviamente al grupo Clarín o a gente que envia esos mails no les conviene divulgar esta información.
Por otro lado yo no creo que organizarse políticamente sea un delito. ¿O ahora la única expresión que vale es la individual? ¿Sólo es válida una protesta si yo salgo por las mías a tocar la cacerola? ¿Por qué se dice que eso de las cacerolas fue espontáneo cuando casi todos recibimos por mensaje de texto la convocatoria? Aunque a la derecha no le guste, también es válido organizarse, juntarse, alquilar un micro, unir voluntades... así se construye una sociedad, aunando voluntades y no actuando como átomos.
Ya comenzaron a circular nuevos mails descalificando al congreso (ya su tono está pasando del chiste fácil al odio golpista) demuestran la falta de sentido democrático. En nuestra democracia votamos partidos, votamos plataformas, votamos un conjunto de ideas. ¿Cuál es el problema de que después los diputados respondan a esas ideas que los hacen participar de un proyecto político? Obviamente el gobierno hará todo lo posible para que los diputados de su partido acompañen sus políticas. Eso es la democracia!!! Y poder mirar a los ojos a los hijos puede hacerse cuando uno fue fiel a los móviles o ideales que lo hicieron adherir a una idea política. La lucha por la justicia social es de lo más genuino que he escuchado. Y las retenciones tienen que ver con una mayor redistribución de los ingresos en beneficio de los que menos tienen. Se puede votar por otras opciones políticas, que las hay. Y cuando esas opciones sean mayoría aplicarán sus políticas, y el resto de la sociedad tendrá que aceptarlas, con críticas pero con repeto a la mayoría popular. Yo acepté durante el menemismo muchas medidas que no me gustaron, y por las que el campo no salió a cortar rutas. Ahora el congreso votó y hay que aceptar el juego de la Democracia, no vale decir que son todos truchos porque no salió lo que uno quería


Hernán Nemi

Anónimo dijo...

nosotras también hace tiempo que recibimos esos correos y nos indignan, por lo mismo que te enojan a vos. Son sumamente gorilas y expresan un rechazo categórico a la Democracia, para sus autores todos los que apoyan el proyecto político de la presidenta son gente de menor capacidad de pensamiento, como si hubiera ciudadanos de primera ( clase media bien pensantes) y cuidadanos de segunda ( gente del conurbano que lo único que hacen es venderse por un choripan). Pronto propondran el voto calificado!!!
Lamentablemente un número importante de la sociedad argentina opina semejante, la responsabilidad de los medios en la formación de la opinión pública en el mismo sentido es inmensa.
Creemos que tenemos mucho por hacer, en defensa de la democracia, de los proyectos políticos populares, del juego respetuoso de las ideas y el pensamiento. El debate en la cámara de diputados fue interesantísimo, el juego de la derecha es menospreciarlo, vaciarlo de sentido, ridiculizarlo y poner sobre los representantes un manto de sospecha. Claro está que falta mucho por hacer, que aún hay una importante porción de la dirigencia vinculada a la vieja política, que aún debemos librar muchas batallas para vencer las concepciones neoliberales tan exitosamente difundidas...

Gracias por tus palabras, nos permitieron profundizar algo que veníamos pensando


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