
“De eso se tratan las ideas: instrumentos que sirvan para la liberación de los pueblos y para la construcción de sociedades más justas y más equitativas. Si las ideas no pueden exhibir esos resultados sólo quedan en ideologías, cuando pueden exhibir esos resultados se transforman en política y adquieren toda la verdadera dimensión que tienen que tener las grandes batallas culturales, que son precisamente las de transformar la historia […] Estos dos valores, libertad e igualdad, expresan como pocos lo que sentimos aquí los hombres y mujeres en la América del Sur. Una sociedad más equitativa, más igualitaria, donde sabemos que no todos son iguales, pero sí queremos darles igualdad de oportunidades a todos los que han nacido. No puede ser que el sólo hecho de nacer en un hogar pobre condene a nuestros niños o a nuestras niñas a cancelar toda posibilidad de futuro”.
Cristina Fernández, en la Asamblea Nacional de República Bolivariana de Venezuela (19.04.10).
“Muchas veces se dijo que el teatro es un lugar de avanzada y cambio. En los ’70, por ejemplo, se proponía abiertamente un cambio social y político ... No se en qué condiciones estamos hoy después del menemismo. De todas formas, pienso que el humor en el teatro puede llegar a ser un elemento interesante de resistencia. Es probable que nosotros no sepamos exactamente qué hacer, porque no somos estadistas ni ideólogos ni generadores de opinión, pero tenemos las herramientas para cuestionar y establecer una cierta complicidad con el público [...] Creo que el humor infunde fuerza, y hasta ejerce una especial violencia. Por algo las dictaduras y el poder no se ríen de sí mismos. A los poderosos se les nota el armado del humor, la falsedad ... El que sabe reírse de sí mismo ejerce una crítica absoluta sobre su persona.”
Mónica Cabrera, autora, actriz y directora de teatro (14.02.10).
“Michelle Bachelet, la presidenta saliente de Chile, dejó el poder contando con una aprobación popular del 84 por ciento. Cuando le preguntan sobre el «secreto» de su éxito como gobernante, responde, siempre con la misma certeza, que la clave para encontrar las mejores soluciones está en «ponerse en los zapatos del otro». Este pareciera ser un criterio que no se aplica en la política argentina. Ni siquiera se recurre a este principio tan sencillo para construir los escenarios que permitan tomar las mejores decisiones tácticas, evitar derrotas coyunturales y afrontar papelones históricos [...] La política es un ejercicio complejo, que combina discernimiento acerca del escenario, de los actores en juego y del poder que cada uno de ellos ejerce en situaciones determinadas. Un error de apreciación respecto de cualquiera de estos aspectos conduce inevitablemente a estrategias desacertadas y, en la mayoría de los casos, a derrotas. Quien participa del juego de la política tiene que mirar también a través del cristal de todos los actores para poder entender otras miradas y situaciones. Y esto vale para los adversarios como para la ciudadanía en general.”
Washington Uranga: “Los zapatos del otro y el martillo” (14.03.10).
"Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de 20 veces. El Eternauta, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar, sino por la muerte. Tampoco el hombre solo de Robinson, sino el hombre con familia, con amigos. Por eso la partida de truco, por eso la pequeña familia que duerme en el chalet de Vicente López, ajena a la invasión que se viene. Ese fue el planteo. Lo demás... lo demás creció solo, como crece sola, creemos, la vida de cada día. Publicado en un semanario, El Eternauta se fue construyendo semana a semana; había si, una idea general, pero la realidad concreta de cada entrega la modificaba constantemente. Aparecieron así situaciones y personajes que ni soñé al principio. Como el «mano» y su muerte. O como el combate de River Plate. O como Franco, el tornero, que termina siendo más héroe que ninguno de los que iniciaron la historia. Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizás por esta falta de héroe central, El Eternauta es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo."
Héctor G. Oesterheld, Prólogo a El Eternauta (1969).
"La multitudinaria manifestación por la ley de medios mostró además la amplitud de sectores que se congregan en contra del monopolio comunicacional. Ya es imposible negar que todo el proceso de discusión y sanción de la ley, con amplia participación social, es un modelo a tener en cuenta para entender de qué hablamos cuando invocamos la democracia participativa [...] La cantidad de pequeños grupos organizados por las suyas que concurrieron al acto del 11 de marzo en Ferro, hizo evocar –salvando las distancias– aquel período del ‘73 en que las agrupaciones aparecían como flores silvestres. Si Ferro nos muestra el peso que tiene en esta convocatoria la tradición popular del peronismo, la ley de medios nos enseña la apertura con que hoy nos debemos agrupar [...] Al proceso iniciado en 2003 algunos ya le han fijado fecha de terminación en 2011. Con eso especulan tanto los genocidas que no quieren cumplir sus condenas como los que esperan zafar de los mandatos de la ley de medios. En estos días nos hemos convencido de que esto no tiene por qué ocurrir y –sin ignorar cuánto falta recorrer en la reconstrucción de un sujeto popular– eso es lo que seguramente motiva el entusiasmo de quienes se sienten nuevamente convocados. También por esto, porque puede ser espacio de militancia, diálogo de fuerzas populares y voluntad de construcción conjunta, la política nos puede apasionar"
Eduardo Jozami, “Política y pasión” (18.04.2010).
“No olvidemos que sigue habiendo armas nucleares, esto es, el potencial de autodestrucción de la humanidad sigue disponible. Y tampoco se puede descartar un desvío de armas nucleares”sucias” hacia la circulación “privada”. La brecha entre ricos y pobres crea conflictos que la escasez de recursos energéticos y el cambio climático no hacen más que enardecer. De ahí que no se pueda garantizar un mundo en paz. La experiencia también enseña que la supuesta “bondad” natural del hombre no garantiza la paz. El hombre tan bueno no es y para conservar la paz necesita de la justicia, pero también la protección por medio de las armas [...] Creímos haber dejado atrás la era de la ideología (comunismo, fascismo, etc.), cuya característica era el hecho de hacer el mal en nombre de lo supuestamente bueno (la clase, la raza, entre otras cosas) El islamismo de hoy es la barbarie enmascarada, disfrazada de religión: el mal bajo el velo del bien. Por otro lado, el mal se halla oculto en el mecanismo meramente impersonal, objetivo, económico de los mercados. El gran daño que éstos pueden causar acabamos de verlo con la última crisis financiera”
Rudiger Safranski, filósofo alemán, Rev. “Ñ” (14.04.2010)
Red Mujeres con Cristina
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