
“En general, se ha tomado conciencia de las víctimas de la dictadura militar a través de la figura del militante reprimido, pero no tanto de lo que le sucedía a la gente común. En ciudades y pueblos del interior, sobre todo, muchas familias que tuvieron militantes desaparecidos o encarcelados fueron muy discriminadas por sus vecinos. En esto hubo un castigo institucional y otro que provino de la misma sociedad, de los vecinos que demonizaron a los parientes del desaparecido o preso, aun cuando no tuvieran la claridad ideológica para entender qué estaba pasando. Esta discriminación fue vivida con enorme dolor. Me pregunté quién ejecutaba el castigo, y hallé otra realidad. […] donde el personaje no sabe como ocultarse, y no ya para salvar el pellejo, sino para no ser marginado. En estos casos no es el heroísmo el que está en juego, tampoco el sadismo abierto: todo sucede en sordina, pero se persigue a la víctimas hasta el último rincón”.
Adriana Genta, escritora, 12/02/11
“Acabo de leer en un diario –influyente por cierto- que las graves denuncias sobre casos de esclavitud deben ser investigadas «sin contaminaciones políticas e ideológicas». Esto resulta un contrasentido, porque esas prácticas se sustentan, precisamente, en fundamentos políticos e ideológicos. Es desde ese mismo lugar en donde hay que encontrar la solución del problema. A una política de explotación se la combate con una que propicie derechos, obligaciones y regulaciones. A una ideología que tiene como valor supremo la rentabilidad a cualquier precio y el desdén por el trabajo, se le debe contraponer una que se fundamente en el trabajo como derecho humano de ayer, de hoy y de siempre”.
Carlos Tomada, Ministro de Trabajo, “Trabajo rural digno o esclavo: un debate ideológico”, 9/01/11
“Históricamente la ciencia, para poder llegar a un estamento de decisión tenía que pasar por lugares intermedios y nunca tenía acceso directo al presidente o a la presidenta. Lo segundo es que eso tuvo después un correlato con la inversión en ciencia. Tercero, que hay un montón de gente que quiere volver, que está volviendo. Cuarto, que el ministerio tiene un conductor que es un científico en actividad, no uno que publicó hace treinta años […] De pronto, que haya alguien que se preocupa en pensar políticas de estado es totalmente nuevo […] ¿Qué queremos ser? ¿Queremos desarrollar software, nanotecnología, biogenética, bioinformática? Elijamos tres, cuatro, cinco áreas y vamos para ese lado. Eso no existía.”
Adrián Paenza, Entrevista a Página/12 sobre la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología 6/2/11
“Y debo decir que mi confusión aumenta cuando veo que muchas veces, ¡casi siempre!, son los mismos. Los que han defendido guerras, dictaduras y modelos económicos de muerte, son los mismos, y salen a proclamar la defensa de la «vida». ¿Qué es la vida para estos personajes? ¿De sólo nueve meses se trata «la vida»? La vida digna, con justicia, ¿no la defienden?; ¿la vida de los jubilados?, ¿los torturados?, ¿las violadas en los campos de concentración?, ¿los esclavos contemporáneos que utilizan sus amigos?; ¿los pobres que aprenderá a torturar la Policía metropolitana? […] Pero cuando veo que a eso se suma una crítica al matrimonio igualitario (¿cuál será el atentado contra «la vida» en este caso?), y la crítica a la «ideología de género», me confunden más todavía. ¿Será que realmente estos señores y señoras (perdonen el lenguaje inclusivo, pero los que miramos desde un perspectiva de género solemos usarlo) son realmente defensores de «la vida» o son más bien defensores de una ideología que usa la vida -unos pocos meses de la vida, debemos decirlo- como excusa para sostener sistemas de muerte?”
Eduardo de la Serna, cura, Coordinador del Movimiento de Sacerdotes en Opción por los Pobres Página/12 5/2/11.
“El jueves pasado estaba asustada. Pero una vez que estás acá, con toda esa gente, ya no sentís miedo. Espero no morir acá, pero aún si eso ocurriera, ya habría pasado diez días en este lugar, con toda esta gente, sintiendo que éste es mi país. Nunca había experimentado eso antes”
Mona Seif, bióloga egipcia, graduada en la Universidad de El Cairo, Una de las 20 activistas que usó blogs y Twitter para difundir la convocatoria a la primera protesta, de 25 de enero.
“Hay una vocación por canalizar las ganas de participar y para construir y yo creo que ese es el gran desafío de acá al 2011. Consolidar el horizonte que el país viene mostrando. La organización va a surgir de la base y la base va a poder disponer qué organización quiere tener. Hay que dejar que la construcción emerja de la forma más genuina, habrá quien quiera abrir una unidad básica, habrá quien quiera armar un centro de estudiantes, habrá quien quiera armar un 6,7,8 o Facebook, habrá quien quiera armar un 2.0, pero la expresión lleva a la organización, porque sobre todo es una expresión de conciencia, no es una expresión de una moda, es una expresión de conciencia. La masa apática de los 90, y sobre todo la juventud puede ser una gran fotografía, se reconvirtió en un estadio de reflexión y de conciencia, y la conciencia lleva a la organización. Y la conciencia y organización de un pueblo que participa le da categoría de pueblo y se aleja de esa masa que es muchedumbre solamente. El pueblo es conciencia y organización.”
Gabriel Mariotto, “La nave”, diciembre 2010.
“Estados Unidos, sostén financiero y político del régimen por cuarenta años, demostró su impotencia cuando las masas egipcias se adueñaron de calles y plazas y tuvo que resignarse a ser un sorprendido espectador de la crisis, una lección de la cual los pueblos de todo el mundo deberían tomar nota […] No se conquistó todavía la democracia, cuyo logro requerirá enormes esfuerzos, una presencia constante en las calles, perfeccionar las estructuras organizativas y forjar una conciencia política, todo lo cual impediría que la victoria popular sea escamoteada por las fuerzas de la reacción, aún agazapadas entre las ruinas del régimen, o en los titubeos de un sector de la oposición que simplemente aspira a liberalizar módicamente al régimen político preservando al modelo neoliberal causante del holocausto social del Egipto contemporáneo”
Atilio Boron, “El octubre árabe”, 12/02/11
"Dos hechos llaman la atención en la revuelta árabe: la velocidad con que las revueltas de hambre se convirtieron en revueltas políticas y el temor de las elites dominantes que no atinaron, durante décadas, a otra cosa que no fuera resolver problemas políticos y sociales con seguridad interna y represión. La primera habla de una nueva politización de los pobres del Medio Oriente. La segunda, de las dificultades de los de arriba para convivir con esa politización. El sistema está mostrando sobradamente que puede convivir con cualquier autoridad estatal, aún la más radical o antisistema, pero no puede tolerar la gente en la calle, la revuelta, la rebelión permanente [...] Si los de arriba no pueden convivir con la calle y las plazas ocupadas, los de abajo –que hemos aprendido a derribar faraones– no aprendimos aún cómo trabar los flujos, los movimientos del capital. Algo mucho más complejo que bloquear tanques o dispersar policías antimotines, porque a diferencia de los aparatos estatales el capital fluye desterritorializado, siendo imposible darle caza. Más aún: nos atraviesa, modela nuestros cuerpos y comportamientos, se mete en nuestra vida cotidiana y, como señaló Foucault, comparte nuestras camas y sueños. Aunque existe un afuera del Estado y sus instituciones, es difícil imaginar un afuera del capital. Para combatirlo no son suficientes ni las barricadas ni las revueltas. Pese a estas limitaciones, las revueltas del hambre devenidas en revueltas antidictatoriales son cargas de profundidad en los equilibrios más importantes del sistema-mundo, que no podrá atravesar indemne la desestabilización que se vive en Medio Oriente [...] Cuando millones ganan las calles, todo es posible”.
Raúl Zibechi, investigador, militante y periodista uruguayo, “Todo lo sólido se desvanece en la calle” 20/2/2011.
"Las cuestiones centrales en una comprensión amplia de la democracia son la participación política, el diálogo y la interacción pública. El papel crucial del razonamiento público en la práctica de la democracia hace que la entera cuestión de la democracia se relacione muy de cerca con la justicia. Si las exigencias de la justicia pueden ser evaluadas sólo con la ayuda del razonamiento público, y si el razonamiento público está constitutivamente relacionado con la idea de justicia, entonces hay una intima conexión entre justicia y democracia, que comparten características discursivas"
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, La idea de la justicia, 2011.
Red Mujeres con Cristina
Déjanos tus comentarios para el debate político