Cristina Fernández,
al público luego de la apertura del 132 período ordinario de sesiones del
Congreso Nacional, 1/03/14
Porque
antes se veía a una menor en situación de prostitución y se justificaba por el
lado del consentimiento. Porque las cadenas no se ven, entonces se pensaba que
estaban ahí porque querían. Vivíamos en una sociedad que no estaba habilitada
para ver. Lograr que se visibilizara esto implicó mucho trabajo, formación y
capacitación, empezando por la policía hasta el personal de la salud (porque
existen casos donde las víctimas son llevadas al hospital). Entonces el
problema era cómo reconocer a las víctimas. Yo creo que el sector más duro para
transformar, para capacitar y para obrar adecuadamente es el judicial. Este es
el mayor desafío. Poder llevar una chica o chico víctimas de trata a un
tribunal y que aquel que evalúa si es un caso de trata tenga una dimensión de
la problemática y pueda identificarlos como víctimas.
Fiorela Canoni, polítóloga, asesora de la Cancillería en
temas de trata de personas, 13/01/14
Hay
una mirada que algunos sectores tienen fuera de Cuba que es simplista acerca de
que los cambios se establecen a través de medidas. Y que las medidas resuelven
la vida. Y se da desde afuera una mirada sobre cómo debe ser el ritmo de los
cambios. Es una mirada injerencista, que proyecta la dinámica en su propio país
sin tener en cuenta la cultura y la historia del sistema en que Cuba vivió
durante 50 años (…) La sociedad está esperando cambios. Ha pasado mucho tiempo,
con la caída del campo socialista, el período especial y el bloqueo, con
precariedad, sacrificios. Tiene gran capacidad de sacrificios y está reclamando
otros niveles de vida. Pero si se escucha a la gente, quiere las ventajas del
cambio y no las desventajas. En algunos hay desconocimiento de cómo es de duro
el mundo ancho y ajeno, aunque tienen referencias por familiares que viven
afuera. Pero está la ilusión. Mucha gente dice que si estuviera mejor
económicamente no se quejaría porque dicen que “lo de afuera viene acompañado
de la droga”. Acá hay drogas y prostitución, no digo que no, pero lo que pasa en
México, en Honduras o en América Central, las maras, ellos tienen noción...
Creo que se están tomando medidas y hay temas en los que Cuba está haciendo un
enorme esfuerzo pero está rezagada.
Jualiana
Marino, embajadora de Argentina en Cuba, 3/02/14
Para Nelly Omar, como para otros artistas, hubo un
quiebre abrupto en su carrera con la prohibición y proscripción del peronismo (…) su caída marcó el ingreso de la cantante a
las listas negras. No sonó más por radio ni tevé. No fue contratada nunca más.
Pasó a estar prohibida. De la noche a la mañana perdió su única fuente de
ingresos, que era su voz. “Yo no me arrepentí nunca de haberle grabado a Evita
esas dos canciones por las que quedé marcada. Ni me arrepentiré” (…) Se refería a “Ese pueblo” y sobre todo a “La
descamisada”, que grabó para la campaña del ’45 y quedó fijada en su voz: “Soy
la mujer argentina, la que nunca se doblega, y la que siempre se juega, por
Evita y por Perón”. Aunque lo suficientemente “rebelde”, “difícil de encuadrar”
o “espíritu libre” como para que su figura haya podido ser retomada
públicamente por el actual gobierno peronista, Nelly Omar pudo cantar esos
versos con la misma convicción hasta sus últimos días. En su bolsillo llevaba
siempre una imagen de Evita, la Evita joven,
sonriente, recortada a mano de una postal. “Para tenerla cerca”, decía. Contaba
que la llamada Revolución Libertadora hasta mandó a allanar su casa con una
falsa denuncia de que allí se escondían armas. Lo único que encontraron como
sospechoso, y se llevaron, fueron las imágenes y cuadros de Perón y de Evita.
“Yo estuve 17 años sin trabajar porque me metieron en una lista negra impuesta
por la revolución fusiladora, por ser peronista de Perón y amiga de Evita, una
mujer con gran personalidad que se fue demasiado pronto cuando tenía mucho por
hacer. Como desgraciadamente no tenía a nadie a quien darle de comer, porque no
tengo hijos, me las fui arreglando sola. Pero, claro, tuve que vender el
piano”, contaba.
Karina Micheletto, “Una voz y mucho
más que una voz”, 21/12/13
Militancias: Escribo parrafitos entre distracción y distracción. Sobre Mariátegui, objeto del libro de ensayos inconcluso. Doy vueltas alrededor de la frase: nuestro socialismo no debe ser calco ni copia. Creo recordar que sigue: si no creación heroica. Vida breve y fulgurante la del peruano. Como en pocas, intensa fue la articulación entre riesgo intelectual y compromiso político. Fundó un partido y acompañó la articulación sindical, creó revistas y diarios, escribió libros y no se privó de ninguna polémica. Fue un militante. Contra el sentido común y la agitación mediática que quiere linchar a los que sitúa bajo ese nombre –devenido entonces, por esa operación, en disfraz de intereses o en ciega obediencia-, es necesario recordar que cada época encuentra sus mejores fuerzas en el activismo y el compromiso público"
María Pía López, sobre
el dirigente e intelectual comunista peruano José Carlos Mariátegui, 25 de
agosto 2013
Wanda Taddei era Susanita. Esta es la primera declaración
pública de quien fue su abogada, que dijo textualmente a un periodista, cuando
todavía agonizaba en un hospital: “Wanda es una chica muy dulce y dócil, una
Susanita. Siempre fue una piba muy sola, sin amigos, vivía adentro de la casa”
(diario Clarín, 2/12/2010) (…) Es cierto que en una cultura patriarcal
cualquier mujer puede ser víctima de un femicidio, basta mirar el diario.
Existen, sin embargo, factores de riesgo. Ser una piba dulce y dócil, no tener
amigas, consagrarse al amor en un altar doméstico no te lleva directamente al
cadalso, pero se parece bastante a un cóctel explosivo. Te invita a quedarte
cuando tenés que correr, cuando la única que queda es que saques el cuerpo.
Tenemos que hablar de estos factores de riesgo que son la sedimentación
personalísima de relaciones de poder. La ideología del amor romántico no juega
acá un papel menor, con todos sus mandatos y coreografías. De los amores de
Mafalda no sabemos nada (¿será lesbiana?), pero San Valentín es el coach de las
Susanitas. Con él empieza la carrera, aunque no todas terminen como Wanda
Taddei.
Paula Torricella,
“Autodefensa contra San Valentín”, Investigadora del Iiege/UBA y militante de
la agrupación Macacha Güemes, 14/02/14
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