Fragmentos.
La idea del frente no es una formación teórica ni una forma jurídica, es la comprensión, es la convicción de que con un solo sector del país político no alcanza, que hace falta convocar a todos los demás, a todos los hombres y mujeres que de distintas identidades políticas e históricas creen que la patria sigue siendo lo más importante. Y a ellos los convocamos. No importa si han hecho la afiliación o identidad. Es más, algunas veces desde mi propio partido nos dijeron que no éramos peronistas, así que, tampoco me preocupa eso. Nosotros lo que tenemos que hacer, compatriotas, y fundamentalmente a quienes también estamos reunidos hoy aquí, es explicar, no enojarnos con el que piensa diferente, no hay que enojarse con el que piensa diferente, no hay ni que insultarlo ni agraviarlo ni nada, hay que simplemente argumentar una, dos, tres, cuatro las que sean, para convencer. Porque ¿saben qué? Tenemos la realidad, tenemos lo que hemos hecho, podemos dar cuenta en todos estos años de las cosas que hemos hecho. Que en algunas nos habremos equivocado, seguramente. Pero, por favor, los que nos critican con tanto furia, que nos muestren qué es lo que hicieron ellos más que nosotros y entonces nos vamos a sacar el sombrero.
Cristina Fernández, en el acto de celebración del 199° Aniversario de la Declaración de la Independencia celebrado en Tucumán, 9/07/15
El concepto de ciudadanía vinculado al de derechos humanos, la participación política y la ciudadanía están atravesados por una tensión entre la cultura y la naturaleza. Para las mujeres este atravesamiento especialmente se juega desde la idea de igualdad y la libertad, aclamadas en la revolución francesa. El capitalismo y los estados modernos sellaron un pacto con el patriarcado. En el proceso de acumulación originaria era necesario eliminar a las mujeres porque eran la garantía de lo comunitario y social. Se configuraba así lo público y lo privado, excluyendo a las mujeres de la ciudadanía. El hombre público de Rousseau necesitaba de la mujer privatizada, a la que le tocaba la naturaleza.
Estela Díaz, Secretaria de Género CTA, candidata a diputada nacional por el FpV, en la Conversación Política de la RMcC, 11/07/15
Las denuncias mediáticas son cada vez más numerosas y más arbitrarias. Son tomadas por la Justicia, temerosa del poder de las corporaciones mediáticas o en complicidad con ellas, pero no aportan pruebas. Elisa Carrió construye una versión de la República usando la repetición infinita de denuncias vacías. Pero la semana pasada, sin denuncia mediática por medio, fue detenido el empresario Omar Pancari, en el Operativo Manzanas Verdes, acusado de estar involucrado en una extendida red de narcotráfico y lavado de dinero. Hasta hace diez días, Pancari figuraba en la Legislatura de la CABA como colaborador de un legislador del partido de Elisa Carrió. Una denuncia bien hecha, contundente, puede ser importante. Miles de denuncias vacías, en cambio, levantan una cortina de humo que tapa la verdadera corrupción. El que las usa de esa manera termina fomentando lo que dice combatir. En esa modalidad hay un trasfondo corrupto, por la mentira y la manipulación. Cuando se generan tantas denuncias hay que mirar a los denunciadores para encontrar a los delincuentes.
Luis Bruschtein, “El nene borracho”, 4/07/15
La novedad del PRO (…) no implica la emergencia de un fenómeno nuevo: es un partido de revestimiento, lo principal se dice en otro lado (…) Mientras la vida propositiva del PRO transcurre dentro del lenguaje usual de la población, en ese velado de depósito de habladurías sobre “instrumentos de gobierno”. ¿Cómo piensan la ciudad? También como un revestimiento, un conjunto de efectos de circulación ajenos a la vida productiva y marchando hacia la organización de un modelo punitivo para el uso futuro de la ciudad. (…) el PRO está inserto en el lenguaje colectivo avalado y traficado por los grandes medios de producción de “contenidos”, ellos lo crearon, sin querer queriendo, y la impregnación es tan grande que a mayor desplome de los cimientos clásicos (no tradicionales, sino modernos y democráticos) de la lengua nacional, más crecerá la atmósfera de vulgaridad y rusticidad que amalgaman una forma política y los usos colectivos de la lengua.
Horacio González, “La persona Disoluble”, Director de la Biblioteca Nacional, 28/05/15
Una y otra vez he visto a las mujeres sufrir el dolor y la devastación de una guerra que nunca quisieron ni empezaron. Todas las guerras fueron empezadas por hombres. Pero las mujeres son las que son violadas, degradadas, humilladas: son aquellas cuyas propiedades son destruidas. Varias veces me he preguntado a mí misma cómo podemos producir una visión alternativa de las mujeres a la hora de pensar la política: las mujeres no piensan en la guerra. Las mujeres producen bebés, construyen países, dan vida. Son los hombres los que piensan en la guerra. Una vez, después de una violación masiva en el Congo, una mujer me dijo que “el cuerpo muerto de una rata vale más que el de una mujer”. Otra mujer en Sudán del Sur me dijo: “No se trata sólo de la violación. Se trata de destruir tu dignidad. Ese es el dolor que te destruye como ser humano”. Y yo cargo ese dolor todos los días de mi vida. Es lo más difícil. En Sudán del Sur, en Somalia, en Siria, en el Líbano, en Irak... Voy a los campos de refugiados y escucho a las mujeres, contándome sus historias. Son siempre la misma historia.
Zainab Bangura, representante especial del Secretariado General de Naciones Unidas, sobre violencia sexual en contexto de conflicto armado, del país Sierra Leona 27/02/15
En la ciudad de Buenos Aires rige un balotaje como dios manda: o un candidato obtiene el 50% de los votos o va a una segunda vuelta con el segundo. Ante esa instancia están ahora los porteños, con las consabidas confusiones, petulancias y vanidades del caso. (…) La cuestión es que, con sus carencias e insatisfacciones, las elecciones se realizaron y los ciudadanos pudieron votar sin impedimentos. Ahora llega la segunda instancia, cuando es necesario optar por uno de los dos candidatos más votados. De eso únicamente se trata: no hay terceras o cuartas alternativas, pues no puede haberlas: es un balotaje, no una elección. Por lo que se ve, a no pocas personas y a algunas fuerzas políticas les resulta arduo entender esta diferencia. Mezclando peras con motores de combustión interna, creen ver coartada su libertad y ponen el grito en el cielo: “No pueden obligarme a optar entre dos tipos que no me gustan”. Lamentamos informar que, justamente, de eso se trata y que, le guste o no, eso terminará haciendo todo votante, en forma consciente o inconsciente, ya que en el balotaje se computan únicamente los votos emitidos en forma positiva. El voto en blanco no es, no existe. Para decirlo en las truculentas palabras del teólogo existencial Jorge Rafael Videla, “No es, no está; está desaparecido”. En rigor de verdad, la máquina de votación electrónica no debiera contemplar para el balotaje la posibilidad de voto en blanco o, en todo caso, tendría que llamar a esa casilla “papelera de reciclaje”, en razón de que esos votos ni siquiera se cuentan.
Teodoro Boot, “Balotaje y voto en Blanco”, periodista, escritor, 9/07/15
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